Actualidad Ecónomica, 23 de mayo de 2008
Julio Pomés y Ana Lorenzo, miembros de Institución Futuro
Desacelaración económica:El poder de generar expectativas.
Competitividad y reformas: Por una Europa más dinámica.
Unión Europea: En busca de algo más que un símbolo


Desaceleración económica: el poder de generar expectativas

Las expectativas negativas en la economía se traducen en una reducción de confianza que ralentiza el multiplicador monetario. Así, la causa principal del crack de 1929 fue la pérdida de confianza en el sistema y las instituciones. La Teoría de las expectativas racionales (Lucas, Sargent y Wallace) incide en que los individuos utilizan la información que reciben y que, de acuerdo con sus expectativas, tienen reacciones concretas que hacen predecible su comportamiento. Por eso, el economista de ESADE Fernando Trías de Bes valora la credibilidad de las políticas públicas: las decisiones políticas deben ser bien comunicadas y asimiladas por los ciudadanos para evitar expectativas confusas. Si los consumidores creen que todo va a ir peor, baja el consumo. Si las empresas venden menos, contratan menos trabajadores, etc. Las expectativas pueden provocar un estancamiento, por lo que resulta crucial gestionarlas. Sin embargo, algunos gobiernos tiran de la botella de oxígeno bajo la esperanza de que, al mantener la confianza, la economía aguante y se capee la tormenta. Y es que las expectativas tienen una limitación: la implacable realidad.

Competitividad y reformas: por una Europa más dinámica

Con la cumbre de Lisboa en 2000, la Unión Europea se propuso convertirse en la economía más competitiva y dinámica del mundo para 2010. Sin embargo, el fracaso de Lisboa es un hecho: el desempleo sigue siendo una preocupación, la productividad apenas ha mejorado y el crecimiento económico no consigue despegar. Un estudio del think tank alemán Friedrich-Ebert-Stiftung ha evaluado distintos aspectos que podrían acelerar el dinamismo de Europa. En primer lugar, considera importante abordar una reforma institucional que conceda poderes supranacionales a la Comisión Europea porque, hasta el momento, los intereses nacionales siguen dejando al margen el bien común. En segundo lugar, estima necesario fijar una amplia agenda de reformas estructurales. Finalmente, una mayor coordinación entre las políticas macroeconómicas permitiría asegurar cierta coherencia y cambiaría la tendencia que ha impedido el éxito de Lisboa.

Unión europea:En busca de algo más que un símbolo.

La Unión Europea se enfrenta a la búsqueda de un nuevo presidente que, además de un símbolo, es una de las principales fuerzas motoras de la idea de Europa, según Newsweek. “Cuando Europa coloca a la persona adecuada en el puesto correcto, como Jacques Delors, el estadista francés que introdujo el mercado único y la Europa social, la UE comienza a caminar hacia grandes metas. Si se elige una persona inadecuada, como el amable pero inefectivo Jacques Santer, ex primer ministro de Luxemburgo, la UE se atasca”. Esta vez el reto es aún mayor, puesto que se busca no sólo un presidente de la Comisión, sino un jefe del Consejo Europeo, lo que hace de él no sólo un cargo representativo, sino el responsable de poner orden entre los 27 países que forman la institución. A un mes para las negociaciones suenan algunos nombres, como el ex primer ministro luxemburgués Jean Claude Juncker, el actual primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen o el ex presidente francés Valerie Giscard D’Estaing.

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