Diario de Navarra, 23 de noviembre de 2006
Entrevista con Inocencio Arias, Cónsul General de España en Los Ángeles
Vino como conferenciante a hablar de la ONU y del desafío nuclear de Corea del Norte y de Irán, pero sin separarse antes de su exposición del idioma más universal: el del fútbol. «No ha sido un buen partido. A Carew le ha salido la noche de su vida», indicaba ayer en Pamplona Inocencio Arias, cónsul de España en Los Ángeles, antiguo director de la Oficina de Información Diplomática con UCD, PSOE y PP y articulista en Diario de Navarra.
Se refería al empate europeo del Real Madrid del que ha sido director general. Y es que al diplomático Arias el deporte le cautiva, incluso en su último libro Confesiones de un diplomático: del 11 S al 11 M.
Invitado por la Institución Futuro, este representante permanente de España ante las Naciones Unidas abogado almeriense de 66 años, sin intención de jubilarse hasta los 70, advertía ayer noche sobre los lastres que atenazan a la ONU, «un organismo en el que el elemento más importante, el Consejo de Seguridad, es obsoleto y antidemocrático». Arias añade que «el hecho de que el Consejo, el órgano en el que se decide qué es bueno y qué es malo para la paz mundial, esté controlado por cinco países que ganaron una guerra hace 62 años es algo que clama al cielo. Es injusto. Se hicieron un traje a su medida. En la Asamblea no se decide nada que sea obligatorio» declara, aunque admite que la ONU desarrolla con notable iniciativas como las de apoyo a la infancia o a la mujer, pero tiene lacras».

– ¿En qué claves hay que considerar el desafío nuclear de Irán y Corea del Norte?

-El desafío de Corea del Norte e Irán a la comunidad internacional es clarísimo y se les ha pedido que se contengan, pero como son enemigos de Estados Unidos encuentran mayor bula que si fueran enemigos de China, de Alemania o de España. Como Estados Unidos ahora es impopular algunas conductas son miradas con menor irritación porque Estados Unidos es el primero que se opone. Y el peligro que se plantea es el de una proliferación nuclear que va a ser inevitable.

-¿Y qué futuro intuye?

-El de esa proliferación de armas nucleares. Luego vendrá Egipto y después ya veremos si Arabia Saudita o Brasil. Dentro de unos doce años habrá 18 o 20 países nucleares con el peligro que eso encierra. Y añado el peligro de que cuando esto crezca las armas acaben en manos de un grupo terrorista. No sé si lo veré yo, pero la humanidad lo verá. El arma nuclear no será una película, será una realidad en manos de un grupo terrorista con un arma imperfecta, pero capaz de matar a 600.000 personas. Y en el campo de las relaciones internacionales ya estamos viendo la irresistible ascensión de China como potencia importantísima.

La estela del 11-S

-Confesiones de un diplomático: del 11 S al 11 M es su último libro. ¿Qué mensaje ha deseado subrayar ?

-He intentado hacer algo ameno trasladando la idea de que Europa y Estados Unidos son dos mundos diferentes aunque estemos en occidente. Explico lo qué es Estados Unidos en política exterior, en espectáculos y en deportes. Hablo de la importancia de Nueva York y de los cambios en las relaciones internacionales a raíz de los ataques del 11-S, algo que impactó de forma traumática en la potencia más grande que ha existido nunca y afectó y cambió la política mundial.

-Dentro de ese cambio ¿por qué se observa un antiamericanismo en Europa cuando hace unos años era una referencia admirada?

-Lo explico mañana (por hoy) en Madrid. Ha desaparecido el contrapeso y el peligro soviético que amenazaba a Occidente y hay una única hiperpotencia. Al haber un único imperio, el imperio siempre es admirado y detestado a la vez. La campaña de cuando ganó Schröder en Alemania hubiera sido impensable si los tanques soviéticos hubiesen seguido amenazando a las ciudades occidentales. Por otra parte, que la política sea dirigida por un presidente republicano causa irritación en Europa, pero no me creo que esta tirria hacia Estados Unidos se deba a Bush, aunque haya servido para acrecentarla.

-Los demócratas acaban de conseguir el control en las dos cámaras de Estados Unidos. ¿Puede afectar a la política estadounidense?

-Pero menos de lo que la gente cree. Carter fue ridiculizado por los comentaristas europeos y Clinton, que ahora es añorado, nunca fue la figura más popular en Francia, Italia o España. Lo que la intelectualidad europea detesta, como la pena de muerte o el tema mediombiental, no era contestado por los demócratas y, por ejemplo, ahora Al Gore es el papa del medioambiente. Ha dado 1240 conferencias a favor porque cree en él, pero en la campaña contra Bush no tocó el tema. La aventura de Irak no fue estrictamente republicana y ahora los demócratas están divididos.

«Si no se controlan las emisiones de gases la tierra se convertirá en un estercolero»
-Pese a la insistencia de Al Gore, aparentemente la amenaza del clima importa poco a los gobiernos. ¿Alguien, de verdad, está en guerra contra el CO2?
-Hay una creciente mentalización, pero con el deseo de los occidentales de no frenar su crecimiento. Habrá una ruptura entre sur y norte a la hora de repartirse la factura. Y los de sur, a los que se les pide que se aprieten el cinturón, alegan, no sin razón, que si la tierra ha empeorado es por los del norte. Pero si tampoco China e India, que quieren alcanzar a los más desarrollados, se lo aprietan, y no se controla la emisión de gases, la tierra acabará convertida en un estercolero.

– Vive en Los Ángeles, una zona de emigración. ¿Preocupa en la diplomacia la emigración del sur hacia el norte?

-En Estados Unidos es tema presente en todas las elecciones. Aunque se dice que hay 11 millones de emigrantes clandestinos en realidad hay 17 o 18. Hasta ahora Estados Unidos ha ido absorbiendo a esa población porque tienen una capacidad que los europeos no tenemos y no han creado ningún tipo de inestabilidad por ahora, pero lo que se plantea es si esto, según dicen, va a durar indefinidamente.

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