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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, pidió ayer a las empresas y los trabajadores que, en el pacto de rentas que están negociando ahora, asuma cada parte el sacrificio que le corresponde para no alimentar la inflación, mantener la competitividad de las empresas y conservar el empleo.

En su intervención ante la Institución Futuro, de Pamplona, el gobernador dijo lo siguiente: “La pérdida de rentas de la economía que supone el aumento de costes energéticos, agravado a raíz de la invasión [rusa] de Ucrania, debe ser repartida entre los trabajadores, con la caída de su poder adquisitivo, y las empresas, con la disminución de sus márgenes”. Todo ello con el fin de “evitar una espiral inflacionista”. Es decir, que las empresas eviten trasladar a los precios la subida de los salarios para mantener los márgenes de beneficios que, a su vez, obligue a subir los salarios para poder mantener el poder adquisitivo de los trabajadores. Y así sucesivamente. Son los llamados efectos de segunda ronda de la inflación. Por eso, Hernández de Cos añadió que es preciso “no recurrir a fórmulas de indiciación automática de los salarios a la inflación pasada o a cláusulas de salvaguarda”.

Si acaso, Hernández de Cos pidió a las empresas y los trabajadores que pacten “compromisos plurianuales” en los que los aumentos salariales tengan como referencia la inflación subyacente. Es decir, la que no tiene en cuenta los precios energéticos y de los alimentos frescos, porque son muy volátiles. Por ejemplo, el índice general de precios en febrero fue del 7,6%, pero el indicador subyacente fue del 3% sin los precios de la energía, que están creciendo de forma exponencial.

Un marzo muy negativo

Precisamente, en su intervención el gobernador del Banco de España advirtió a la opinión pública de que el dato de marzo de inflación “va a suponer un incremento adicional de las tensiones inflacionistas. Va a ser particularmente negativo, un repunte de la inflación muy significativo”.

Todo ello como consecuencia de la imparable subida de los carburantes y de las materias primas por el impacto de la guerra de Ucrania. Hay que recordar que Rusia es el segundo exportador mundial de petróleo y uno de los primeros de gas.

Por todo ello, en el pacto de rentas, Cos pidió a las empresas dos compromisos: el primero “con la protección del empleo, que aporte certidumbre a los agentes en sus decisiones de consumo e inversión”. Y el segundo compromiso de las empresas debe ser con “la moderación de los márgenes empresariales, para asegurar su competitividad y que el crecimiento económico se resienta lo menos posible”.

Hernández de Cos pidió al Gobierno la “aplicación de un conjunto exhaustivo y ambicioso de reformas que aborden nuestros problemas estructurales y eleven nuestro producto potencial, lo que permitirá reducir también nuestro endeudamiento público”. El gobernador hizo esta petición el mismo día que el Ejecutivo presentó su plan de choque contra los efectos económicos de la guerra en Ucrania.

Defendió que “las medidas deben ser temporales y selectivas, dado el notable aumento de los desequilibrios presupuestarios durante la pandemia y el actual contexto de elevada inflación”. Además, pidió al Gobierno que “evite un impulso fiscal generalizado”. Por lo tanto, que renuncie a una subida general de los impuestos, como el Ejecutivo ha ido posponiendo a lo largo de la legislatura. Hernández de Cos pidió al Gobierno que acelere la aplicación de estas medidas y que “implemente un programa de consolidación [fiscal] a medio plazo”. Es decir, que avance hacia la reducción del déficit público y de la deuda. También pidió una aceleración de los programas de los fondos europeos.

El gobernador plantea que sólo las pensiones mínimas suban con el IPC

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, advirtió ayer al Gobierno que, dentro de un pacto de rentas, “es necesario evitar el uso generalizado de cláusulas de indexación automáticas en las partidas de gasto que pudieran
alimentar adicionalmente el actual proceso inflacionista”.

Sin mencionarlas explícitamente, el gobernador hizo alusión así al peligro de subir todas las pensiones con la inflación. El coste total de estas prestaciones es este año superior a los 170.000 millones de euros. En su opinión, sólo las pensiones mínimas deben subir con el IPC.

Así, Hernández de Cos dijo que el impacto de la crisis actual “va a ser más elevado sobre las personas de mayor edad y menor renta, y este colectivo habría que preservarlo, porque su grado de vulnerabilidad es mayor. Las pensiones mínimas habría que indiciarlas” al Índice de Precios de Consumo.

En este sentido, también abogó porque las medidas que pueda tomar el Gobierno por el impacto económico de la guerra de Ucrania se focalicen, con “un apoyo contundente, en hogares y sectores económicos más vulnerables”. Pero “un apoyo que sea temporal para no incorporar nuevos compromisos estructurales de gasto”.

Sobre todo, porque, en su opinión, como consecuencia de la actual situación de incertidumbre por la guerra de Ucrania, “los hogares y empresas tendrán dificultades para anticipar sus planes futuros”. “En particular, sobre sus rentas, lo que pesará sobre sus decisiones de consumo e inversión”, añadió el gobernador. En este sentido, el Banco de España calcula que, según la gravedad y la duración del conflicto bélico, “podría ser significativa la pérdida de Producto Interior Bruto” de España.

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