Diario de Navarra, 17 de marzo de 2012
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro
Moderna fue un plan distinto, no sólo porque apuntara a la generación de un nuevo modelo económico a largo plazo, sino por la manera en que se hizo. Más de 250 personas, agrupadas en distintos foros y de muy diferentes campos e ideologías, aportaron su granito de arena y su mejor saber y entender para escribirlo.
Fue un plan concebido por muchos trabajando de manera orquestada y coordinada en Navarra y fuera de Navarra. Como resultado, Moderna dejó esbozadas muchas oportunidades, muchos “hilos” de los que tirar. Con algunos ya se ha comenzado a tejer pero queda todavía mucho trabajo por delante. Si realmente queremos que dé frutos tendríamos que empezar a tirar de manera mucho más decidida y de todos cuantos podamos. Y ello, utilizando ese modelo con el que con tanto éxito se construyó el plan y al que aludía más arriba, contando con muchas personas, cada una en su campo y trabajando desde sus posibilidades e intereses. Y entre todos ellos, la Fundación Moderna como impulsor, catalizador, coordinador de esfuerzos, facilitador y nunca como controlador o paralizador de iniciativas.

Pero ¿cuáles son esos hilos? Déjenme que les cite unos pocos. Moderna hablaba por ejemplo de la generación de nuevas oportunidades en el ámbito de la educación mediante la puesta en marcha de formaciones internacionales de alto nivel en los campos de agro y renovables. ¿Les parece descabellado? Lo cierto es que hay mucha necesidad de formación a nivel mundial en estos ámbitos y habrá pocas regiones que reúnan todos los factores y actores que tenemos en Navarra: universidades y centros de formación especializados, I+D, empresas de éxito… No olvidemos que la educación también puede ser un negocio en sí misma, Massachusetts o Cambridge son claros ejemplos de ello.

El plan proponía también la generación de negocio mediante la atracción de pacientes de fuera de Navarra. Se trataba de especializarse en algún campo en el que Navarra ya despuntara para convertirse en "la Meca" para la curación de esas enfermedades. Asimismo, señalaba oportunidades de negocio en la especialización en el campo de la alimentación saludable para aprovechar una incontestable tendencia de mercado mediante la convergencia de dos sectores potentes en Navarra: el agro y el de la salud.

Hasta aquí, solo he citado tres oportunidades, tres hilos, pero la urdimbre que podemos visualizar va mucho más allá del negocio específico que generen. Porque sin duda, si hacemos que sean un éxito, ello redundará de manera inmediata en un incremento de la actividad en ámbitos como la hostelería, el sector inmobiliario, el comercio… Y todavía podemos hacer más tupido nuestro tejido, porque en buena lógica, lo anterior nos llevaría a celebrar congresos internacionales en estas materias en Navarra, con lo que eso supondría en ingresos para la economía regional.

En las mesas de Moderna se esbozaron otros muchos proyectos de muy diversa índole, desde la reducción de efectos secundarios de los medicamentos a la creación de “kits” renovables para el autoabastecimiento de energía, pasando por la investigación en el mantenimiento de las propiedades de los alimentos una vez tratados. No tengo espacio ni conocimiento suficiente para hablar de todos ellos, ya que me limito a compartir con ustedes algunas de las muchas ideas que surgieron de esos 250 agentes, verdaderos artífices del plan.

Pero ¿cómo ponemos en marcha estos proyectos? Deberíamos distinguir entre dos tipologías diferentes. Algunos de ellos son puramente empresariales y necesitarían de un empresario que quisiera ponerlos en marcha. Sin duda, en este caso los fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) serán muy útiles para ayudar a su lanzamiento, ya que se trata de préstamos bancarios en un momento en el que la liquidez escasea. En otros casos, son proyectos más complejos en que intervienen muchos agentes y que necesitarían de un mayor trabajo inicial de puesta en marcha para acabar siendo generadores de riqueza. En estos casos, lo que a mi juicio haría falta es un buen líder lanzador capaz de aunar a todos los agentes e intereses y de coordinarlos hacia el éxito del proyecto. Este tipo de proyectos serían difícilmente financiables en su fase inicial con los fondos BEI, pero seguro que podríamos buscar otra forma de hacerlo (incluso el crowdfunding, ¿por qué no?).

En resumen, existen muchas oportunidades en mayor o menor grado de ejecución. En un momento como el actual de penuria y grises no serán los recortes los que nos hagan mejorar, sino la explotación de estos prometedores yacimientos. No desaprovechemos esa gran fuerza colectiva que construyó el plan. En nuestras manos está ponerlo en marcha. Seguro que en algunas cosas acertaremos y en otras no, pero si queremos la “foto del 2030” hay que empezar a pelearla hoy. Organicémonos, repartámonos los hilos y tejamos entre todos un porvenir mucho más luminoso para Navarra.

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