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El proyecto de Presupuestos Generales de Navarra (PGN) para el año 2007 muestra que se prevé un incremento del 12,4 por ciento en el gasto público de la región, proporción en la que sólo es superada por el País Vasco y Murcia.

La subida es un 6,8 superior al porcentaje de crecimiento del PIB nominal e indica una ruptura de la tendencia al control del gasto. Con ello, aumenta el peso del sector público en la economía Navarra.

Ésta y otras conclusiones se han dado a conocer en el Comentario a los Presupuestos Generales de Navarra del año 2007, elaborado por el Catedrático de Hacienda Pública Juan José Rubio y publicado por la Institución Futuro. Se trata de la tercera ocasión en que la entidad publica este informe.

El estudio destaca también que hay un notable incremento del gasto corriente, en torno al 13,72 por ciento, “lo que generará mayores compromisos en el futuro, condiciona la estabilidad presupuestaria y no contribuye a la mejora de la competitividad”.

Hay que contar con que una evolución económica negativa de Navarra podría reducir la capacidad de inversión pública, aunque la Comunidad Foral dispone de recursos para invertir a través de sus principales empresas públicas, como Sodena o Sprin.

El presupuesto prevé un gasto por ciudadano de 6.653 euros, que en su mayor parte se dedicará a sanidad, educación, solidaridad territorial y pensiones y servicios sociales.

También hay una parte importante dedicada a actuaciones económicas, industria e I+D+i. Con respecto a los ingresos, el informe entiende que “la estimación presupuestaria resulta ajustada, ya que la recaudación fiscal de los años 2005 y 2006 ha sido positiva.

Cada navarro aporta una media de 5.501 euros a los PGN”. No obstante, es negativo que se produzca un incremento de la presión fiscal relativa.

El Profesor Rubio también valora que haya existido cierta estabilidad a lo largo de la legislatura, tal como se reconoce en la buena calificación que Standard & Poors otorga a la deuda pública (AA+).

Sin embargo, el equilibrio puede romperse por el empuje de algunas partidas de gasto, como la de sanidad, o por la pérdida de fondos procedentes de la UE, que descenderán en un 54 por ciento.

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