“La semana que viene comienzan a debatirse en el Parlamento de Navarra las enmiendas a dos proyectos clave para la región: los Presupuestos Generales para 2023 y la modificación de diversos impuestos. Un debate del que ya se conoce de antemano el resultado, porque en noviembre el Gobierno de Navarra y EH Bildu firmaron un acuerdo para garantizar la aprobación de ambos.

Seguramente el ciudadano de a pie no esté al tanto de lo que se vaya a discutir en el Parlamento. Pero sí que va a notar sus efectos. Porque con las sucesivas subidas de impuestos de los últimos años, las que están por venir para 2023 y la inflación desbocada que sufrimos, los contribuyentes cada vez tenemos menos dinero en el bolsillo. Porque se echa en falta el desarrollo de una política económica que ataque al desempleo, uno de los temas que más preocupa y afecta a los ciudadanos. Porque con la actual fiscalidad no se mejora la competitividad de la región ni se consigue atraer empresas y talento, empresas que generan puestos de trabajo. Y porque, en definitiva, dudo mucho que estos presupuestos continuistas vayan a ayudar a recuperar la actividad económica que Navarra se merece y podría lograr.

Con los presupuestos públicos más elevados de la historia de la Comunidad Foral, y las áreas de sanidad y educación a la cabeza del gasto, cabe preguntarse si ese dinero, el de todos, se está gestionando con eficiencia. Porque gastar más, cada año más, no significa que se esté gastando mejor ni que los navarros vayamos a obtener unos mejores servicios públicos. Además, las reformas tributarias que se van a aprobar no corrigen el que Navarra cuente con una fiscalidad poco competitiva ni favorecen a una buena parte de los navarros. Juzguen ustedes mismos”.

Share This