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En una reciente entrevista a la consejera de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra, Elma Saiz, publicada en este mismo periódico, confirmaba que el superávit de 2018 “se está destinando a amortizar deuda”. Varios partidos que sustentan al Gobierno se han mostrado contrarios a esta medida, que consideran unilateral y contraria a sus prioridades, que se centran en que la Administración realice inversiones sostenibles.

En este tipo de debates siempre es bueno mirar las cifras. Veamos algunas. Cuando llegó la crisis económica en 2008 se hundieron los ingresos fiscales, hubo que recortar gastos y, para financiar el déficit restante, Navarra tuvo que endeudarse, al igual que lo hicieron empresas y familias de toda España.

Desde 2013 la economía comenzó a crecer de nuevo, se creó inversión y empleo y aumentaron los ingresos fiscales de la Administración. Ahora bien, el comportamiento del Gobierno de Navarra y de los particulares fue radicalmente distinta: las empresas y familias españolas aprovecharon la mejor coyuntura económica para reducir su endeudamiento. Así, a día de hoy la deuda privada -de empresas no financieras y hogares- se halla en el 132,8% del PIB frente al casi 200% de 2009.

Sin embargo, la deuda pública de Navarra no se redujo como en el sector privado, sino que aumentó del 4,6% del PIB en 2008 al 16,70% del PIB en 2019, lo que significa que la deuda por habitante, que en 2008 rondaba los 1.400 euros, se encuentra en 2019 en 5.350 euros. Este hecho hace que la Hacienda de Navarra sea más frágil ante una posible crisis económica, que volvería a reducir sus ingresos fiscales, o ante una probable subida de los tipos de interés de la deuda, que ahora mismo son anormalmente bajos. Puede entenderse que en entornos de recesión, como la grave crisis económica sufrida desde 2008, se recurriera a la deuda como fórmula de financiación. Pero no ahora.

Por si estas consideraciones fueran pocas, a la Hacienda navarra se le ha acabado el recurso a nuevas subidas de impuestos, porque las que realizó el anterior Gobierno ya nos han dejado en la peor posición competitiva posible de cara a una nueva etapa de menores crecimientos.

De hecho, en la legislatura anterior se gastaron no solo los recursos adicionales propios de un periodo de recuperación económica, sino que se recurrió a un endeudamiento creciente -siempre en el límite de lo permitido por la Administración central- para poder elevar aún más ese gasto. Se consiguió, así, la cuadratura del círculo al aumentar el gasto público y empeorar la calidad de los servicios prestados.

Dicho todo lo anterior, en momentos de bonanza económica, con Navarra creciendo por encima de la media española a pesar del enfriamiento económico, desde Institución Futuro aplaudimos esta decisión relevante de política económica del nuevo Gobierno: el amortizar deuda es digno de elogio, pues implica incrementar el margen de actuación para el futuro cuando, tarde o temprano, nos enfrentemos a una fase negativa del ciclo económico.

La amortización de deuda está recogida en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que indica explícitamente que el destino del superávit presupuestario debe ser el de reducción del nivel de endeudamiento neto. El Gobierno está, por tanto, cumpliendo la citada ley. Pero hay otro argumento que no está unido a la ley de estabilidad presupuestaria, sino al concepto de que la política económica debe estar ligada a la política social. En ese sentido, ha de haber elementos de justicia intergeneracional que deberían obligar al Gobierno a tener unas cuentas saneadas pensando en la actual sociedad y en los navarros del futuro. Sería muy irresponsable aplicar políticas cortoplacistas, las de pan para hoy y hambre para mañana, que dejaran a Navarra endeudada y con poco margen para ofrecer los servicios públicos a los que nos tiene acostumbrados.

Así pues, el anuncio de la Consejera nos hace concebir esperanzas positivas, cara al futuro, de que les sigan otras medidas que cambien el rumbo de algunas de las políticas del anterior gobierno y que esperamos se concreten en los Presupuestos Generales de Navarra para 2020.

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