Diario de Navarra, 3 de febrero de 2015
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro

Ciertos debates en el Parlamento de Navarra resultan ya cansinos por repetitivos. Ya estamos otra vez a vueltas con la educación pública y la privada/concertada. Algunos parlamentarios están empeñados en que nos creamos que la educación concertada es mala y la pública, buena. Pues lo siento señores, pero no cuela.

En la pública hay centros buenos y menos buenos, al igual que los hay en la concertada. Lo que debería preocuparles a ustedes no es la titularidad del centro, sino que todos los navarros reciban la mejor educación posible y, por desgracia, eso hoy en día no lo garantizan todos los centros. Dejen ustedes de distraerse y distraernos con el euskera y la diferenciada y céntrense en lo importante, que estamos muy lejos todavía de los resultados de PISA que deberíamos tener.

Los padres tenemos el derecho y la obligación de elegir el que creamos que sea el mejor colegio para nuestros hijos. Y el concierto permite justo eso, que todos podamos elegir. Porque sin concierto, las personas con menos recursos sólo podrían elegir los centros públicos y que quieren que les diga, no siempre son los mejores.

Porque una vez más los hechos y la realidad son tozudos y los datos demuestran que los mejores resultados en PISA los obtiene la concertada. Ustedes me dirán que es porque no tienen inmigración y porque el nivel socio-cultural de sus padres es más elevado… puede que en algunos casos sea así, pero hay colegios en la concertada con mucha inmigración y también empieza a haber muchos ejemplos que contradicen esos planteamientos como el colegio padre Coloma en San Blas en Madrid con un 80% de población inmigrante y familias con enormes dificultades económicas. Lo suyo sería que en lugar de intentar castigar a los que van bien quitándoles el concierto, se centren ustedes en ver qué hay que hacer para que todos mejoren. No defenderé la utopía de que todos sean excelentes porque las cosas las hacen las personas y en todos los ámbitos las hay más y menos competentes, pero sí que estoy segura de que todos pueden mejorar año a año.

No me suele gustar señalar, pero como he escuchado muchas sesiones parlamentarias tengo que decir que, lamentablemente, hay personas muy sectarias en el parlamento y esa inquina hacia los otros les impide ser objetivas y hacer bien su trabajo en determinadas materias. Sobre todo hay términos que les ponen especialmente de los nervios: empresario, privado, Universidad de Navarra… es oírlos y parece que vayan a sacar espuma por la boca. Y es curioso que los mismos que abanderan que la diferenciada es una discriminación luego defiendan que los alumnos de euskera no se junten en el patio con los de castellano: eso sí que es discriminación.

A este respecto, les contaré un sucedido concreto que me llamó mucho la atención. En una comparecencia de Marta Vera se le pidieron explicaciones por su apoyo a un tema de hígado del CIMA. La consejera no sabía a qué se referían porque tal acuerdo no existía y, para mi estupor, la parlamentaria justificó su pregunta de la siguiente manera: como había sido el día del cáncer de hígado y la Consejera aparecía en una foto con el director del CIMA, y unos días después había salido la noticia de que el CIMA iba a hacer algo de hígado, había atado cabos. Solo es una anécdota pero demuestra hasta qué punto algunos persiguen algunos temas. Otra vez, a cuenta de Donapea, estaban en la radio representantes de la universidad y otro parlamentario les dijo que lo que les molestaba era tener un centro público tan cerca. Curioso razonamiento ¡piensa el ladrón que todos son de su condición!

Decía hace poco Antonio Catalán que sin Volkswagen y sin la universidad privada Navarra sería hoy como Soria. No lo sé, pero seguro que sería peor.

La educación en Navarra es buena pero puede serlo más, déjense de marear y de distinciones que no aportan nada y céntrense en mejorarla. Creo que prohibirse los términos pública y privada/concertada, en cualquier conversación sobre educación, como se hace en el juego de adivinar palabras, sería un buen primer paso. Porque para mejorar las cosas hay que tener identificados los problemas y centrarse en solucionarlos y créanme, el problema no es la titularidad del centro. Y dejen de decirle al Gobierno que debería centrarse en la pública porque es la suya. Hasta donde yo sé, el Consejero de Educación lo es de todos los navarros.

Permítanme para terminar que desde estas líneas recuerde a una parlamentaria que trabajó mucho por mejorar y modernizar la educación en Navarra, Victoria Arraiza. Fue un placer trabajar con ella.


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