
El Muro de Berlín ya es Historia
Lassalle señaló que el mundo occidental no puede detenerse eternamente en el recuerdo del Muro de Berlín, porque ya es parte de la Historia. Por desgracia, los atentados del 11-S y todo lo que ha ocurrido después nos han enseñado que tenemos que volver a luchar cada día por nuestra libertad a base de decisión, coraje y sacrificio. El problema es que buena parte de la sociedad ha renunciado a este propósito. Prefiere dejar el ejercicio de la libertad en manos de las instituciones públicas, en la creencia de que ellas sabrán garantizarla sin que los ciudadanos intervengan. Sin embargo, esta actitud de falta de compromiso público, motivada por la dispersión individualista, el hedonismo y la burocratización, y amparada en la tiranía de un canon mayoritario que nos impone el igualitarismo, no va a ser capaz de doblegar la barbarie del terrorismo internacional.
Para José María Lassalle, la postura pasiva de Occidente ante los ataques islamistas acrecienta la impresión de que somos débiles, mientras nuestro enemigo parece formidable, cuando no debería ser así. El islamismo radical se niega a aceptar la modernidad, y reacciona con violencia nihilista ante un mundo complejo que no quiere aceptar ni entender. Ante esto, los países occidentales debemos recuperar la fuerza colectiva y demostrarles que amamos la libertad. De algún modo, la Cuarta Guerra Mundial ya ha comenzado. Para vencer en ella, nuestra fuerza no reside en el capitalismo, ni en el poder militar. Nuestra fuerza es la voluntad de luchar por la libertad amenazada.
El papel de España
Con respecto al papel de España en este pulso, el ponente dijo que el Gobierno actual pretende que nuestro país asuma un estatuto de neutralidad en el conflicto con el mundo islámico. Me parece un error diplomático, porque España es la pieza básica en la estrategia contra el islamismo. Las fronteras de la Península, sobre todo el corredor del Mediterráneo, son el nuevo telón de acero que separa a Occidente del Islam. Los islamistas son bien conscientes de ello, y por eso veían un problema en que España mantuviera una relación privilegiada con los Estados Unidos. La alianza especial con Norteamérica reforzaba la posición militar de nuestro país. Además, la neutralidad es difícil porque, para el ideario de los radicales, España, desde Al-Andalus, es una tierra que pertenece a la comunidad musulmana. Toda tierra en la que se ha predicado las enseñanzas del Corán queda como siempre como parte del Islam.