Menos anécdotas emprendedoras y mejores políticas

Menos anécdotas emprendedoras y mejores políticas

Diario de Navarra, 17 de noviembre de 2018
Emilio Huerta, miembro de Institución Futuro

El presidente de Gobierno Pedro Sánchez ha visitado recientemente South Summit, una importante reunión de emprendedores y empresarios en Madrid. En esta visita anunció un conjunto de iniciativas para impulsar el emprendimiento; entre otras, cambios fiscales en la tributación de autónomos y en los paquetes de participación financiera de los empleados y socios en las empresas, acciones de impulso al I+D y al tratamiento de los créditos fiscales y medidas para mejorar la conectividad entre incubadoras y aceleradoras de empresas. El objetivo: transformar España en una nación puntera para los nuevos negocios.

Las medidas anunciadas no están mal, resultan interesantes pero son casi anecdóticas si tenemos en cuenta las limitaciones que presenta el ecosistema innovador español.

En un trabajo recientemente publicado, “Emprendedores en España: Ilusión versus realidad”, Martín Larraza y coautores caracterizan el perfil del emprendimiento y muestran cómo la actividad de creación de empresas en España es similar a la de países de referencia como Alemania o Francia. Sin embargo, estas actividades presentan diferencias importantes con respecto a esos mismos países. Por ejemplo, las empresas creadas en nuestro país tienen menores expectativas de crecimiento y mucho menor grado de internacionalización. Además, el tamaño medio de las nuevas empresas en España es muy bajo, la mitad de las empresas desaparecen a los cinco años y las que sobreviven siguen teniendo un tamaño muy reducido y similar al del inicio.

Por tanto, la evidencia sugiere que en España no existe tanto un problema de emprendimiento, crear nuevas empresas no parece que resulte muy difícil, sino de calidad del emprendimiento. Faltan proyectos empresariales de base tecnológica o que reconozcan necesidades insatisfechas de los consumidores y disfruten de una ventaja competitiva sostenible y difícil de imitar. Por ello, es urgente pensar en un emprendimiento con alto potencial de crecimiento que cree más y mejores empleos y que no piense en el mercado local, sino que se plantee crecer y competir en el mundo.

En el otro extremo, Israel es el ejemplo que se ofrece cuando hablamos de un país innovador y emprendedor. Las características de su ecosistema son muy distintas a las del español. Tienen una startup por cada 1844 habitantes, la mayor inversión en capital riesgo per cápita del mundo, invierten un 4% en I+D/PIB frente al 1,25% de España, y sus exportaciones de alta tecnología superan los 9.000 millones de dólares frente a los 1.800 de nuestro país. Sus emprendedores y empresas, como se reconoce en el libro “Startup nation: La historia del milagro económico de Israel”, tienen las siguientes características:

•La mayoría de las pymes desde el principio nacen globales, piensan en clave internacional porque saben que su mercado local es muy pequeño.

•Los proyectos de nuevos negocios son austeros, los gastos e inversiones están bien justificados, los fundadores tienen sueldos bajos porque son propietarios. Con una inversión limitada obtienen excelentes resultados.

•Los promotores de las empresas tienen un plan de salida y entienden el ciclo i) innovar/crear la empresa, ii) escalar y alcanzar unas ventas razonables, y iii) vender la compañía.

•Hay una fuerte voluntad de emprender en la sociedad y los mejores universitarios y tecnólogos prefieren crear su propia empresa a trabajar en una multinacional, una consultora o la administración pública.

•Por último, el gobierno financia, en colaboración con empresas privadas de capital riesgo, hasta el 60% de las inversiones iniciales y el desarrollo de las tecnologías básicas del proyecto.

En definitiva, las diferencias entre un ecosistema de emprendimiento y otro son sustanciales. Por eso necesitamos menos iniciativas anecdóticas y más políticas de alcance. Hay que elaborar un plan a largo plazo sobre educación, captación y retención de talento, financiación, trasferencia de tecnología y fiscalidad. Un plan que implique y comprometa a todos los actores principales del ecosistema emprendedor español. Mientras no abordemos este tema con seriedad y rigor, seguiremos dedicados a los fuegos de artificio y nuestros emprendedores subiendo las escaleras a pié, mientras los de otros países van cómodamente en ascensor.

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