"La economía solo va bien si a la ciudadanía también le va bien"

"La economía solo va bien si a la ciudadanía también le va bien"

Diario de Navarra, 18 de noviembre de 2014
Entrevista al economista José María Gay de Liébana. Por Rubén Elizari

Sus enseñanzas sobre economía han llegado a miles de ciudadanos a través de los medios de comunicación. Ayer, invitado por el Think  Tank Institución Futuro, impartió una conferencia en la sede de la Confederación de Empresarios.

José María Gay de Liébana y Saludas (Barcelona, 1953), doctor en Economía y Derecho, profesor titular de Economía Financiera y contabilidad en la Universidad de Barcelona, es el economista de cabecera para miles de ciudadanos. Él ha conseguido a través de diferentes medios de comunicación explicar de manera asequible qué es el fondo de comercio, qué son las existencias o por qué la economía alemana es mejor que la española. Ayer, invitado por el Think Tank Institución Futuro, impartió una conferencia en la Confederación de Empresarios de Navarra. Perico confeso, y después de superar un cáncer, no le tiembla la voz en señalar a los culpables de la situación de casi cinco millones de españoles en desempleo: “Tenemos un ministro de Hacienda que sólo está interesado en recaudar, un Gobierno que no se ha preocupado para nada del paro. Es uno de los problemas que más me atosiga. Estos señores tendrían que haber arreglado este problema. Son unos incompetentes”.

Imagine que es el minuto 92 del partido que disputa España contra un adversario llamado economía. ¿Qué pondría en el marcador?

Claramente la economía nos está derrotando. Nos ha fallado la defensa, nadie que distribuya juego, del remate ya ni hablamos... No hemos sabido parapetarnos contra el ataque de la economía. Nos ha pasado como en el Mundial de Brasil.

¿Qué hacemos? ¿Cambiamos al entrenador?

Los políticos han sido muy malos. Han demostrado ineptitud e ineficacia absoluta. Entre los que estaban antes y los que están ahora no saben gobernar ni gestionar el país. Uno de los grandes fracasos que hemos tenido, yo particularmente, es el Partido Popular, Mariano Rajoy y todo el equipo que conforma el Gobierno. La gente que votó por el cambio ha tenido una gran decepción porque este Gobierno no tenía ni idea de lo qué tenía que hacer. Yo lo digo a nivel económico y a nivel político. Ahí está el problema. Ellos no pisan este mundo real. A De Guindos, desde el respeto, no me lo imagino en el taller de una empresa de Pamplona. Me lo imagino en las altas instancias.

¿Está fallando el sistema de juego?

Se está buscando un tema de recaudación, de venga, vamos a cobrar impuestos. Hay que preguntarse hasta qué punto es ético y legítimo pagar impuestos cuando una parte del gasto público es, en definitiva, el saqueo del país. Hemos entrado en un gasto público desorbitado. En 1995 era de 198.000 millones de euros y en el año 2012 asciende a 492.000 millones. En ese espacio de tiempo la deuda se ha incrementado en 300.000 millones teniendo la misma estructura de Estado. ¿Esto qué quiere decir? Esto es impensable. Tenemos una industria política inaguantable. Hemos entrado en la vorágine del gasto público, del derroche y encima del saqueo. El Gobierno anterior había caído en errores típicos del crecimiento y ahora, no tenemos eficacia gubernamental.

¿Qué debería poner en la pizarra del entrenador en estos momentos? ¿Por qué los empresarios no contratan?

La Seguridad Social es muy cara. Hay que subvencionar la Seguridad Social de las Empresas durante un plazo de dos años al 100% para personas mayores de 45 años y que lleven dos años en el paro. Aplicando esa medida conseguirás que tres millones de desempleados trabajen, además, reducirás la asignación que haces en los presupuestos generales del desempleo, y conseguirás que esta gente pase a ser útil. Y esto va a significar, más impulso para la economía, más dinero, más consumo... Segundo punto. Hay que bajar la presión fiscal sobre las rentas del trabajo. Tienes a pobre gente que cobra 1.000 euros, pero que tienen un sueldo bruto de 1.200 euros, y luego la Seguridad Social, que suponen otros 500 ó 600 euros. Un trabajador que cobra 1.000 euros le representa a la empresa 1.800 euros. No somos competitivos. Tenemos demasiada carga social. La siguiente cuestión, para mejorar la cuenta de resultados de las empresas consiste en rebajar todos los impuestos.

 Acceso íntegro a la entrevista

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