Reforma fiscal: ¿qué opinan los navarros?

Reforma fiscal: ¿qué opinan los navarros?

Diario de Navarra, 30 de mayo de 2017
Ana Yerro, directora general de Institución Futuro

Mucho se está hablando estas semanas sobre la reforma fiscal aprobada a finales del 2015 por el Gobierno de Navarra, cuyos efectos los ciudadanos los están notando ahora, cuando toca realizar la declaración de la renta correspondiente a 2016.

Tirando de hemeroteca, se comprueba que el Gobierno preveía por aquellas fechas ingresar 127 millones de euros más en dos años, con los que hacer frente a la financiación de políticas encaminadas a ofrecer servicios públicos de calidad en educación, sanidad y políticas sociales. El objetivo, aseguraban sus responsables, consistía en “mejorar la progresividad, estableciendo una presión fiscal moderadamente más elevada cuanto mayor sea la renta." Afirmaban también que el 62% de los contribuyentes navarros seguiría pagando lo mismo que en ejercicios anteriores en su declaración y que incluso las rentas más bajas desembolsarían menos.

El tiempo dirá si finalmente la reforma fiscal ha tenido los efectos previstos en cuanto a recaudación, aunque no son pocos los que alertan –el último al que he escuchado ha sido a José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, quien estuvo en Pamplona invitado por Institución Futuro- que no será así. La famosa ‘Curva de Laffer’ ya preconiza que una subida excesiva del tipo impositivo sobre las rentas del trabajo desincentiva a las personas a trabajar más y conseguir mejores sueldos, además de fomentar la economía sumergida. Por más que se suban los tipos impositivos, la medida no siempre se traduce en una mayor recaudación fiscal. O al contrario: en ocasiones, paradójicamente, se recauda más bajándolos.

Lo que sí pueden cotejar los navarros hoy son dos aspectos fundamentales. El primero, si notan diferencia respecto a la renta del año anterior. Ya se han publicado varios estudios, el más reciente el del bufete de Alberto Picón, que niegan la mayor: frente a la máxima de que la reforma ayuda a las rentas medias y bajas, se concluye que toda persona o unidad familiar que gane más de 19.000 euros va a pagar más a la Hacienda foral. Las familias con hijos serán, al parecer, las que más vayan a sufrir con esta reforma. Además, la web www.irpfnavarra.com permite realizar un cálculo aproximado –incluyendo datos básicos como edad, ingresos brutos y número de hijos- sobre lo que se pagará de más este año.

El segundo asunto que se halla al alcance de todos es valorar si, con la presente subida fiscal, estamos recibiendo unos mejores servicios públicos. Al fin y al cabo, en dichas prestaciones se asienta el estado de bienestar, financiado por todos los ciudadanos: nosotros aportamos un dinero a las arcas públicas para que la Administración lo gestione con pericia cubriendo las necesidades ciudadanas generales y muy en particular las de los más necesitados. Con esa premisa en mente, ¿creen ustedes que la sanidad navarra está mejor que hace un par de años? ¿Hay menos listas de espera? ¿La educación ha salido ganando? ¿Sus hijos están recibiendo las herramientas necesarias para que su formación integral y su empleabilidad futura mejoren, más allá de ideologías partidistas? ¿El Gobierno es más transparente? ¿Y menos burocrático? Se podría hacer un repaso de todas y cada una de las áreas de la Administración. Corresponde sobre todo a quienes han sufrido subidas en el IRPF el juzgar si ese dinero de más está siendo bien invertido.

Conozco a quienes votaron a algunos de los componentes del cuatripartito y no están molestos con la subida. Al fin y al cabo, afirman, ya se sabía que uno de los puntos fuertes del acuerdo programático residía en la fiscalidad. También sé de quienes, aun habiendo votado al cuatripartito, no están conformes con que la tan cacareada progresividad fiscal haya supuesto una subida para las clases medias y no solo para las más altas. Se sienten engañados. Y, por supuesto, también hay ciudadanos que no votaron al actual Gobierno y están indignados: lamentan la subida de los impuestos y, asimismo, que estos se utilicen para, por ejemplo, fomentar el euskera en las escuelas en detrimento del inglés o perjudicar a los alumnos de la Universidad de Navarra a través de sus becas.

El 23 de junio finaliza la campaña de este año. Para entonces, todos habremos cumplido con nuestras obligaciones fiscales. Y se verá, esta vez con datos reales, cada uno con nuestra casuística particular, si el alarmismo sobre el pago de la renta era fantasía o una triste realidad. O, lo que es lo mismo, si la política fiscal del Gobierno ha dado o no en la diana.

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