Por qué en el futuro seremos poco audaces y muy sumisos con el poder

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Tengo amigos dispuestos a defender a las ballenas, a las abejas y a las tribus del Amazonas. Pero cuando les planteo defender a la subespecie ibérica de crías humanas, se encogen de hombros.
Y el caso es que de esta especie hay cada vez menos ejemplares. El último estudio elaborado por el demógrafo Alejandro Macarrón dice que las mujeres españolas tienen menos hijos que a finales del siglo XVIII. Dentro de 50 años, España será un país de viejitos .
Hoy se destinan uno de cada tres euros del presupuesto general del estado a pagar pensiones. Dentro de pocas décadas será la mitad. Más dinero para pensiones significa menos dinero para otras cosas. Por ejemplo, menos dinero para ayudas a la vivienda, menos dinero para fomentar la natalidad, menos dinero para ayudar a las madres trabajadoras, menos dinero para cheques bebé, guardería y libros. Y menos dinero para fomentar la contratación laboral.
¿Tendrán las parejas ganas de tener bebés?
Los jóvenes no contraerán matrimonio si no tienen el acceso a una vivienda asequible. No tendrán hijos si no tienen perspectivas laborales y futuro. No verán el futuro con optimismo si no cuentan con un contrato laboral estable.
Como nada de eso está pasando ahora, seguiremos envejeciendo y las consecuencias serán más o menos éstas:
1. Tendremos una población menos audaz y menos dispuesta al cambio. Las revoluciones no se hacen con taca-taca. La mayor parte de los cambios los provocan jóvenes. Desde los cambios tecnológicos hasta los cambios sociales. Las empresas y productos revolucionarios que han aparecido en el panorama mundial en las últimas décadas, desde Amazon hasta Apple, no nacieron en asilos. Y aunque muchos no los hayan inventado los jóvenes, pero son ellos quienes los impulsan.
2. Tendremos una población menos propensa a gastar. Porque nadie se piense que todos vamos a ser pensionistas que morirán de un suave infarto en el hoyo 17 de un club de golf. Tal y como están las cosas, la mayoría tendremos una pensión zen: minimalista. Montar una farmacia será un negocio. Pero una venta de camisetas de rugby on line, no será un gran negocio.
3. Tendremos una población más miedosa con el poder y más servil con las injusticias. Quienes protagonizaban las imágenes de protesta contra los gobiernos de Ucrania o Venezuela, con tirachinas y aguantando los gases lacrimógenos, no eran los miembros del Hogar del Jubilado, sino jóvenes.
Más viejos significa menos natalidad. La consecuencia se convierte en causa.
Para invertirlo, hay que ayudar a la natalidad ahora. A las parejas jóvenes especialmente.
Cuando uno reflexiona sobre la crisis, la corrupción, los desahucios, el empobrecimiento de las clases medias, y el mangoneo en las cajas de ahorro, dice en voz alta: sí, son graves problemas. Pero el suicidio demográfico ES el problema.

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