“The spirit of ´45”, el embrión del Estado de Bienestar

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Hace unas semanas, y aprovechando la exitosa “Fiesta del cine”, aproveché para darme un atracón de cine y una de las elegidas fue “The spirit of ´45”, un documental homenaje a quienes lucharon para cimentar el Estado de Bienestar en Reino Unido, dirigida por el gran Ken Loach.
Interesante revisión histórica que explica cómo el partido laborista británico consiguió la mayoría en las elecciones de 1945 al trasladar a la sociedad el discurso que, habiendo sido capaces de organizarse como país para la II Guerra Mundial, tenían que conseguir construir un sistema de servicios públicos que mejoraran la calidad de vida de la gente (a pesar de que Inglaterra era uno de los imperios más poderosos del mundo, tenía un alto nivel de pobreza). El principal “gancho” del discurso laborista, y por el que la mayoría de los ingleses “compraron” su campaña política, fue el Sistema Nacional de Salud (en adelante, SNS) que dotaría de un sistema sanitario “gratuito” para todos los ciudadanos. Sin duda, todos los testimonios de las personas protagonistas del documental (trabajadores, sindicalistas, economistas, etc) que vivieron en primera persona el cambio de un precario sistema sanitario al SNS, lo recuerdan como un espectacular cambio en el bienestar de sus vidas.
El autor de esta idea de sanidad pública universal fue Beveridge quien con lo que se conoce como “Informe Beveridge” preconizaba que todo ciudadano en edad laboral debía pagar una serie de tasas sociales semanales, con el objetivo de poder establecer una serie de prestaciones en caso de enfermedad, desempleo, jubilación y otras. Este economista para convencer a los conservadores escépticos, explica que la asunción por parte del estado de los gastos de enfermedad y de las pensiones de jubilación permitirá a la industria nacional beneficiarse de aumento de la productividad, y como consecuencia, de la competitividad.
Pero el trabajo de los laboristas británicos en el periodo de post-guerra no quedó ahí sino que a ello le siguieron entre otras cuestiones: la construcción de un Sistema Nacional de Vivienda o la nacionalización de sectores como el ferroviario o el minero. Sin duda, aquello supuso el embrión del actual Estado de Bienestar que cada vez ha ido adquiriendo mayores cotas de bienestar y por tanto mayor necesidad de gasto público.
Lo que me llamó poderosamente la atención fue que en la película en ningún momento se habla de cómo se consiguió sufragar ese SNS, esas nacionalizaciones y esa construcción de nuevas casas para los más necesitados. ¿De dónde sacaron los laboristas el dinero para aquél enorme gasto en bienestar social? Criticaría al director que no hiciese mención alguna a los impuestos, clave para hacer frente a todo ese gasto. Si bien es cierto que durante la película se hacía mención a la necesidad de unión social y solidaridad, en ningún momento se oye la palabra impuestos.
La película finaliza en los años 80 del “thatcherismo” en donde vuelven al poder los conservadores y empieza una época de recortes en los social y masivas huelgas que, tristemente, recuerdan a la situación actual que vivimos en España.
Desde luego en España no partimos de la destrucción y asolación de una guerra, los niveles de pobreza son elevados y cada vez más acuciantes pero sin embargo contamos ya (cada vez menos) con un amplio sistema de coberturas (servicios sociales públicos y un sistema asistencial privado). Lo que tengo claro tras ver esta película que en nuestro país hemos disfrutado de un Estado de bienestar muy desarrollado, no por todos respetado y apenas conscientes de su valor y ahora, con la causa/”excusa” de la crisis económica estamos retrocediendo muchos años de golpe. Hasta el momento, los españoles a través de las encuestas sobre fiscalidad trasladábamos nuestro espíritu “utilitarista” en nuestro pago de impuestos sobre todo aludiendo a la “sanidad” como el servicio público estrella y las “pensiones” en el caso de las prestaciones sociales. Quizás nuestros políticos deban revisar este clima fiscal y seguir los pasos laboristas al “vender” la importancia de nuestro sistema (hasta ahora) universal de salud. No es suficiente utilizar como “arma” política la sanidad o las pensiones, sino que es necesaria una convicción del bienestar social como parte ineludible para que los contribuyentes sigan asumiendo sus obligaciones, sin esa relación de intercambio fiscal cada vez nos encontraremos con mayores cotas de incumplimiento tributario.
Desde mi punto de vista no quiero vivir un sistema tatcherista español, pero tampoco quiero volver al sistema de bienestar que teníamos, en donde había un gasto público ineficiente en muchos sentidos y en donde los ciudadanos no éramos conscientes de su valor hasta que lo estamos perdiendo (o nos lo están arrebatando). Creo que con la causa/“excusa” de esta crisis, deben aprovechar las instituciones para demostrar el valor real de las cosas públicas, hacer consciente a la ciudadanía de la importancia de cumplir con las obligaciones tributarias y rechazar frontalmente el fraude tanto en el ingreso (no pagar los impuestos que le corresponden) como en el gasto público (desde romper una papelera en un parque hasta trampear la declaración para conseguir una beca escolar). Me refiero a la tan importante y a la vez olvidada en nuestro país educación fiscal.
Aquí podéis ver el tráiler de la película.
Sigamos reflexionando y como siempre, ¡espero vuestros comentarios, críticas o lo que os sugiera este nuevo post!

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