Más democracia

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Si algo ha aprendido la ciudadanía en esta crisis es que el mayor problema de la democracia no reside necesariamente en aquello por lo que tantos lucharon históricamente, es decir, por poder elegir a sus gobernantes, sino en poder controlarlos, tanto de forma prospectiva, para que hagan aquello para lo que fueron elegidos, como de forma retrospectiva, para sancionarles por hacer aquello que no deberían haber hecho.
Traigo por eso a los lectores de Café Steiner un libro, “Las promesas políticas ” de José María Maravall (Madrid: Galaxia Gutenberg 2013). La preocupación central del libro es la calidad de la democracia. Una democracia que no cumple con sus ciudadanos se deslegitimará; de ahí la relevancia de su primer capítulo, dedicado a las promesas políticas.
“Más” democracia no significa votar más veces. Organizar unas elecciones es sumamente sencillo. De hecho, España es una de las democracias que antes y de forma más transparente ofrece los resultados electorales. Pero controlar a los políticos para que cumplan aquellas promesas que les llevaron al poder: ese es el meollo de la cuestión. Ello requiere lograr una ciudadanía bien informada sobre lo que hacen sus políticos, lo que implica, además de medios de comunicación críticos, unas instituciones plurales e independientes, no sólo medio. También es imprescindible, señala Maravall, que exista la alternancia y el riesgo de ser desalojado del poder, que el poder, en definitiva, esté dividido.
Otra cuestión importante tiene que ver con los sistemas electorales. Los proporcionales, suele creerse, son más justos que los mayoritarios, pues representan “mejor” a la ciudadanía. Pero Maravall introduce un consideración importante que viene, además avalada, por la evidencia empírica: los sistemas proporcionales, especialmente aquellos que terminan promoviendo gobiernos de coalición, acaban blindando a los políticos, pues no permiten castigar eficazmente a los partidos que una vez en el gobierno se desempeñan mal. Y, por último, señala Maravall, la democracia interna en los partidos no sólo es demandable por razones normativas, sino que, como demuestran los datos, mejora la posibilidades de victoria de los partidos.
Los otros dos capítulos tratan sobre hasta qué punto los partidos de derechas e izquierdas son iguales (es necesario que sean distintos para que votar sea sinónimo de elegir); si la igualdad importa o aumenta o se reduce dependiendo de quien gobierna (con un análisis en profundidad de la evolución de la socialdemocracia) y, para concluir, una interesantísima reflexión sobre hasta qué punto la política europea vacía o no las democracias nacionales en tanto en cuanto elimina la posibilidad de elegir políticas o cambiar de políticos. Más democracia requiere no sólo votar, sino elegir, en casa y en Europa.
Estamos ante un libro extraordinario en cuanto a su capacidad de transmitir de forma sumamente sencilla y pedagógica una serie de mensajes de enorme importancia y relevancia sobre lo que le está ocurriendo a nuestras democracias. Lo hace, en la mejor tradición anglosajona, apoyado en una impresionante cascada de datos pero sin descuidar un ápice una cuidadísima redacción. Y, mejor aún, combina el análisis técnico, la descripción de la realidad ( el “ser”, riguroso en el uso de fuente y datos, con una preocupación normativa de fondo (el “deber ser”) que recorre toda la obra señalando aquí y allá a todos aquellos que, obviando los datos, se empeñan en construir estereotipos.
Las promesas políticas” es pues una obra imprescindible para cualquier ciudadano preocupado por la democracia, los partidos, el poder de los mercados, las instituciones, las ideologías o la igualdad, pero sobre todo, por cómo lograr que los políticos sirvan a los ciudadanos que les eligieron.

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