Resistir no es el camino

Se encuentra usted aquí

Autores

Archivo

2013
2012
2011
2010

Junio

2009
2008
2007
2006

BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

El debate político en nuestra Comunidad está centrado en la idea de resistir. Para el gobierno de Navarra, las previsiones de la economía indican que a partir del tercer trimestre del año, las principales magnitudes agregadas comenzarán a mejorar, bien es verdad que muy moderadamente, pero algo es algo. Así que lo importante es aguantar, sufrir con resignación los tiempos difíciles que todavía tendremos y confiar en el determinismo de que las cosas comenzarán a mejorar al final del año.
Para la oposición, su estrategia se centra en debilitar las iniciativas del gobierno para poner de manifiesto su poder y sugerir acciones que mantengan la situación actual con los menores cambios posibles. Ambas actitudes, aunque aparentemente dispares, comparten su enorme desgana por abordar cambios profundos y su renuncia a la innovación y a las reformas.
Se confunden reformas con recortes y ajustes o se identifican las reformas con subidas de impuestos para mantener la situación y que todo continúe como siempre. Las dos actitudes mantienen la idea de que la tempestad amaine por sí misma y al final no tengamos que cambiar nada sustancial del funcionamiento de nuestra sociedad. Cuando la economía mejore, la tensión se reducirá y volveremos a los viejos y felices tiempos.
Hay una mezcla de conservadurismo, inercia y rutina, falta de actitud innovadora, miedo a los cambios y mantenimiento de los privilegios de los grupos que están bien instalados en el núcleo de poder de nuestra sociedad que se oponen a las reformas. A mi juicio, este comportamiento es un error y dificulta la superación de los problemas a los que nos enfrentamos.

La crisis que tenemos ni es una maldición divina que pasará, ni tiene su origen en acontecimientos externos de los que no somos responsables, sino que es el resultado de notables deficiencias en el funcionamiento de nuestras instituciones e irresponsables comportamientos individuales y colectivos que es necesario cambiar.
Por eso hay que tener una estrategia de salida de la crisis que ofrezca un diagnóstico detallado de los errores y excesos cometidos, que presente una visión positiva de hacia dónde queremos avanzar, y desarrolle un conjunto de reformas profundas y acciones innovadoras para que no se repitan los errores cometidos.

Necesitamos una estrategia como sociedad orientada hacia el crecimiento y que garantice, con los cambios necesarios, la sostenibilidad de nuestro sistema bienestar, y para ello es imprescindible tener en cuenta que la competitividad de nuestra economía tiene que ver con la productividad. Sólo una alta productividad es compatible con salarios elevados, un empleo de calidad y sostenible en el tiempo.

No se puede ser competitivo en todos los ámbitos, por eso en Navarra hay que fomentar la especialización industrial y en servicios punteros y seleccionar aquellas actividades con masa crítica que promuevan la mejora de la competitividad.
La responsabilidad de la administración no está en la selección de los clusters y sectores de futuro sino en definir reglas, establecer incentivos y desarrollar políticas que impulsen a las empresas, instituciones y universidades a moverse hacia niveles superiores de excelencia. La administración debe de crear un entorno que facilite el desarrollo de actividades que crean riqueza.

El reto y la dificultad de la competitividad es, que para su mejora, muchas cosas son necesarias a la vez: unos consumidores exigentes que plateen retos a las empresas, unos ciudadanos críticos que exigen a sus instituciones calidad y buenos servicios, mercados que ofrezcan recursos singulares, una cooperación intensa entre empresas, universidades y centros tecnológicos, y en la sociedad una voluntad de innovar y buscar estrategias para hacer nuevas cosas o las mismas pero de forma diferente.
En suma, hay que abordar una agenda de reformas profundas si no queremos que los problemas se repitan y nos estanquemos en una situación deteriorada. Ya es hora de que dejemos de quejarnos, echarle la culpa al destino o a la mala suerte. Hay que renunciar a privilegios, ser innovadores y asumir riesgos.

Resistir nunca es una opción. Necesitamos coraje para actuar y compromisos para encontrar las estrategias necesarias para modernizar nuestra economía y sociedad y ello requiere de un liderazgo decidido y compartido de lo mejor de nuestra sociedad civil y de la acción política que no tiene miedo al cambio. El futuro no espera, se gana con esfuerzo y determinación.

Añade tu comentario

Hazte socio

Queremos saber tu opinión

Password: