Política y puertas cerradas

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Política y puertas cerradas ” (pdf), y es la adaptación y reescritura para el formato papel de la entrada que publiqué el martes pasado al hilo del vergonzoso episodio que tuvo lugar en el Congreso durante la comparecencia del director del Banco Central Europeo, Mario Draghi.
Todo un síntoma de una manera de hacer política: interpretar las redes sociales como “el enemigo” y tratar de bloquearlas, de hacer que la política se desarrolle tras una puerta cerrada, de hurtar el debate a los ciudadanos. Un presidente del Congreso que se dedica a instalar inhibidores de frecuencias para intentar evitar penosamente que trascienda una comparecencia demuestra una actitud que debería ser considerada como completamente inaceptable en una democracia en pleno siglo XXI. Si te gusta la política de intrigas palaciegas, de puertas cerradas, de despachos con los lobbies y de ocultación o “dosificación” de la información a los ciudadanos, tu sitio es el siglo pasado, no este. Jesús Posada, repítetelo doscientas veces, como si fuera un mantra: la información no es de los políticos, es de los ciudadanos. No te pertenece.

Al final, tendremos que modificar la Constitución con un espíritu diferente: proteger a los ciudadanos de los excesos de aquellos que supuestamente eran sus teóricos representantes…

A continuación, el texto completo de la columna:

"Política y puertas cerradas"
El pasado martes, el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, desconectó la WiFi de la cámara y usó un inhibidor de frecuencias para evitar que algunos diputados pudieran informar en Twitter con sus dispositivos móviles sobre la comparecencia del presidente del BCE, Mario Draghi.

El hecho supone un atropello sin precedentes: bloquear con medios técnicos a los representantes de los ciudadanos esgrimiendo que se trata de una comparecencia a puerta cerrada, cuando el Sr. Draghi mantuvo en todo momento que él no tenía ningún problema en comparecer públicamente y, de hecho, publicó su discurso íntegro en la web del BCE nada más salir, supone un obstáculo a la transparencia y una absurda voluntad de oscurantismo.

La frase del Sr. Posada a un diputado que recriminó su actitud, al que espetó un “¿a ti te parece bien que se tuitee todo?” muestra la misma actitud. Por supuesto, Sr. Posada: en la política de hoy, todo debe estar en Twitter, toda la política debe tener lugar a puertas abiertas. Esa trasnochada voluntad de ocultar a los ciudadanos lo que ocurre dentro de la cámara es algo que el Sr. Posada debería hacerse mirar.

Si el Sr. Posada no está preparado para la política del siglo XXI, que se vaya a su casa a evocar la política de otros tiempos. En la política de hoy, las únicas barreras a la transparencia deben ser la privacidad de los ciudadanos y la ley de secretos oficiales, únicamente utilizable con una justificación exhaustiva.

Es principio general, aun cuando no esté expresamente declarado en nuestras Leyes Fundamentales, la publicidad de la actividad de los órganos del Estado, porque las cosas públicas que a todos interesan pueden y deben ser conocidas de todos. Necesitamos políticos que adopten el lema de la campaña de Julian Assange a las elecciones australianas : “el objetivo es la justicia. El método es la transparencia”. Más transparencia. Ya.

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