El espíritu aventurero de Bilbo Bolsón

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Yo lo empecé con cine para variar. En el tradicionalmente resacoso primer día del año, tras oír el concierto de año nuevo de Viena, no poder ver los saltos de esquí (que últimamente no los ponen y ¡bien que los echo de menos!, no porque entienda algo, es sólo por la tradición de verlos), el cordero también tradicional de mi madre y la obligada siesta; decidí con mi prole de vástagos adentrarme en la Tierra Media de los Hobbits y pasar tres horas de butaca de cine con las fantásticas historias de Tolkien –o de Jackson, a gusto del consumidor-.
El subtítulo de El Hobbit que define a la primera parte de lo que ya se sabe será una trilogía, es “Un viaje inesperado”. El viaje que decide iniciar Bilbo Bolsón, su pequeño y valiente protagonista, con el mago Gandalf y un buen puñado de enanos. Bilbo decide salir de su monótona vida y vivir lo que promete ser una gran aventura.
El caso es que la película me trasladó al recuerdo de mi viaje inesperado que realicé hace cinco años hacia mi propia aventura empresarial. ¡Cómo pasa el tiempo! Como Bilbo, no sabía muy bien a dónde me llevaría, pero sí tenía claro que debía hacerlo. Recuerdo los primeros momentos donde me imponía mis propios recortes –entonces esa palabra, aunque estaba en el diccionario, no formaba parte del vocabulario popular-. No significa que ahora no mire los gastos, por supuesto que sí, pero entonces trataba de ahorrar en cada céntimo. Rememorando aquellos primeros momentos de mucho trabajo y poca fortuna, recuerdo aquellos viajes en que los criterios a la hora de comer y dormir eran estrictamente económicos. Los cafés que decidí suprimir para no gastar más –costumbre que he acabado por quitarme por cierto-, los ahorros en el combustible bajando notablemente la velocidad o el exceso en la utilización de las carreteras nacionales para evitar los caros peajes. Política de eficiencia de la que ahora me sincero y de la que mis primeros clientes de entonces ni siquiera pudieron sospechar viendo mi bien planchado traje de las oportunidades de El Corte Inglés.
El amigo Bilbo Bolsón además de recordar, me hizo reflexionar, y como no soy de los que les gusta esperar que los acontecimientos le sobrevengan a uno sino, al contrario, de buscar oportunidades y, en definitiva, procurar crear acontecimientos; pues me he decidido a celebrar mi quinto aniversario buscando que las cosas cambien. Y no porque necesite hacerlo –el 2012 ha sido fantástico en mi caso-, sino porque dejarse llevar por la inercia no siempre es bueno y, como Bilbo, debo salir de mi zona de comodidad y tratar de conseguir que las cosas ocurran. Al fin y al cabo, una empresa es como andar en bici, si te paras te caes.
Con lo que, aunque sin dar pistas en este blog -que uno también tiene su competencia y no se lo voy a poner tan fácil-; este año va a ser un año en el que me he propuesto hacer algunos cambios y por eso a los Reyes Magos les he pedido me regalen el libro “El pequeño libro de los grandes cambios”, de Krogerus y Tschäppeler, los mismos autores de “El pequeño libro de las grandes decisiones” (gracias Alfredo por presentármelo). Me va a venir de perlas para acertar en el rumbo que debe de tomar mi carrera profesional.
Voy a dejar una perla aquí del libro por dar alguna pista a alguno, para que le ayude a afrontar este año con un soplo de optimismo. Es la teoría que formuló el urbanista Richard Florida en el año 2002 de la que ya había oído hablar hace unos años a Juan Carlos Cubeiro en su interesantísimo, aunque ya desfasado libro, “Clase Creativa”. Richard Florida reflexionó entonces desde una perspectiva sociológica y urbanística, si la gente sigue a los puestos de trabajo o si los puestos de trabajo siguen a la gente. Decantándose claramente por esta última opción, desarrolló la teoría de la lucha por los creativos. Para él, creatividad y crecimiento están íntimamente relacionados y esa lucha no es entre países sino entre las ciudades y regiones que reúnan las “tres T”, a saber: Tecnología (el crecimiento se cimenta en la tecnología), Talento (creativos, emprendedores, programadores, artistas,…) y Tolerancia (el cambio se origina con la apertura). Y añade Florida una cuarta T que sería la perspectiva del tiempo ya que según él, “la creatividad no surge de conferencias por Skype, sino de la relación entre las personas” y ésta lógicamente se va cimentando con el paso del tiempo.
No sé qué te deparará este 2013 pero para empezar, esta pequeña reflexión de hoy te puede ayudar: ¿buscas trabajos o tratas que los trabajos te encuentren a ti? Dicho de otra manera: ¿te sabes vender a ti mismo?,… Por otro lado: ¿qué tal andas en tus “tres T”?, ¿las puedes trabajar más?,… Y, por último, ¿tienes el espíritu aventurero de Bilbo Bolsón para buscar oportunidades o prefieres esperar un año más a que escampe el “mal tiempo”?…
Yo ya me he respondido a estas preguntas. Ahora te toca a ti.

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