Un pueblo llamado Dante’s Peak

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Quizás nada más apropiado para los tiempos que corren que hablar del cine de catástrofes. Películas menores sin duda con final feliz donde, el ser humano, se sobrepone a los elementos y sobrevive a los turbulentos avatares a los que les somete la madre naturaleza (2012, Tornado, Volcano,…) o la codicia del hombre (El coloso en llamas, Titanic,…).
La coyuntura económica actual se asemeja mucho al género de catástrofes. En primer lugar tenemos a los políticos quienes son los últimos en enterarse de que la cosa va en serio y que lo que, en principio son pequeñas nubes de ceniza, acabará en erupción del volcán. Luego están los que lo ven todo negro, los pesimistas, que piensan que el Apocalipsis se acerca tal y como había predicho la Biblia, los Mayas, las profecías de Nostradamus o vete tú a saber quién. Luego están los ilusos y los sabiondos. Los primeros creen a pies juntillas que esto lo van a arreglar los políticos y los segundos se empavan hablando de recetas para la crisis pero no mueven ni un dedo para cambiar nada. Por último, hay que citar a los realistas. De estos los hay también optimistas y pesimistas pero, la mayoría de ellos son positivistas. Es decir, piensan, como Harry Dalton, el vulcanólogo interpretado por Pierce Brosnan en Dante’s Peak, que poniéndonos en acción es más fácil que le demos la vuelta a la situación.
En el cine de catástrofes, la única incertidumbre es qué va a ocurrir con las pequeñas historias que transcurren paralelas a la trama principal. Personajes que buscan redimirse antes de que su vida quede cercenada de manera definitiva por la virulencia del terremoto, del huracán, del tornado o del volcán de turno. Al final todos sabemos que la catástrofe no podrá con la raza humana con lo que, lo único interesante cinematográficamente hablando es qué pasara con los protagonistas de la epopeya.
En el mundo de los negocios pasa algo parecido. La turbulencia económica que estamos viviendo pasará. Con o sin rescates. Se están haciendo intentos sin duda para frenar la sangría del paro que azota con demasiada virulencia a este país. Aunque, siguiendo con el ejemplo del cine de catástrofes y, en particular con la película que da título al artículo, normalmente la catástrofe no se puede frenar. Al fin y al cabo un volcán es un volcán. Pero sí podemos hacer intentos para que la lava que arrasa pueblos enteros, la podamos desviar lo suficiente para que no incendie nuestros propósitos.
En eso debemos estar los vendedores. Los que me suelen seguir, ya saben que tengo algunos consejos que bien aplicados nos van a servir para sortear las erupciones económicas que de manera tan virulenta incendian nuestros bolsillos y nuestro ánimo:
- Aplicarse un proverbio chino: Si tu problema tiene solución, ¿por qué te afliges? Y, si tú problema no tiene solución ¿Por qué te afliges?
- No te instales en la zona de confort: no trates de llegar a un estado ideal del que no te gustaría moverte. Nunca pienses “yo me conformaría con…” No te conformes nunca, la felicidad sólo se alcanza si eres inconformista. Si peleas por querer ser mejor. Y eso no se hace desde un sillón.
- No te excuses con lo de todo es precio. Aunque es verdad que parece lo único importante, no lo es. Y lo sabes.
- Repítete frases relacionadas con el cambio: “Lo único constante es el cambio”, “Si hago lo de siempre conseguiré los resultados de siempre”, “Una empresa es como andar en bici, si te paras, te caes”, “Si no cambio yo me cambiarán”,…
- Innova desde el cliente. Comunícate con él constantemente, de manera planificada y organizada. Piensa en sorprenderle en cualquier momento. Eso sí, después de haber colmado sus expectativas iniciales.
- Si no te van bien las cosas, no lo digas. No te van a comprar más por decirlo. En realidad es todo lo contrario: ¿quién compraría a un perdedor? Demuestra que eres una persona llena de recursos y de alternativas. Que no te van a faltar oportunidades si te dicen que no a una venta. Él se lo pierde.
- No veas, ni oigas los noticieros. Dan malas noticias y pocas soluciones. Únicamente sacan las valoraciones de los políticos y, aunque por ellos pasa la solución, no olvides que son parte y fuente del problema.
- Tampoco veas programas ni leas revistas del corazón. Si lo haces te sentirás más miserable. Además de que no vas a aprender absolutamente nada, te sentirás vacío y depresivo.
- Por último, sonríe al regalo de un nuevo día y, aunque suene a topicazo, vívelo como si fuera el último de tu vida. Como les ocurre a los personajes del cine de catástrofes.
No olvides que, pese a la catástrofe, después, como en el cine, llegará la calma. Si te fijas en este tipo de películas, los que mueren, son sobre todo aquellos que no hacen nada, aquellos que se abandonan a su suerte, a los que el miedo les paraliza.
Es verdad que muere siempre algún héroe. Pero no es cierta la frase –otro topicazo- de que el cementerio está lleno de valientes.

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