La reforma laboral y las ventas

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Pues iba a hablar de otra cosa hoy pero la reforma laboral impulsada por el nuevo Gobierno me hace desviarme un poquito de lo que normalmente suelo plasmar en este blog donde la política, por razones de conciencia, no tiene cabida. Pero tampoco es cuestión de abstraerse de la realidad y vivir de espaldas a ella. Hacerlo también sería irresponsable.
Como todo hijo de vecino, lo primero que hacemos al mirar la reforma laboral, es saber en qué nos afecta directamente a cada uno de nosotros. En mi caso, -ya sabéis que soy optimista por naturaleza-, veo algunas buenas oportunidades.
Sobre todo porque, según leo, porque cada trabajador va a tener derecho a veinte horas de formación al año con lo que supongo que, en este campo, se incrementarán los cursos in company dentro de las empresas. Es sin duda una buena noticia no sólo para mí, sino para todos. Tengamos en cuenta que aquí estábamos en la cola de Europa: En los países más punteros del Viejo Continente, se imparten en torno a cuarenta y cinco horas de formación por trabajador al año aquí andábamos de media, en torno a veinte horas. Con lo que con esta medida seguro que dicha media sube y bastante. Es además una medida que hará ganar en competitividad a las empresas. Bienvenida sea por tanto. Lo que me da lástima es que algo tan necesario como la formación para una empresa tenga que ir impuesta por Real Decreto.
Por otro lado y, quizás lo más novedoso de la reforma, es la posibilidad que tiene el empresario de despedir a un trabajador con una indemnización de veinte días por año trabajado, toda vez que la empresa acumule tres trimestres consecutivos de caída de ventas o de ingresos. Como quiera que los ingresos vienen mayoritariamente de las ventas –también pueden venir por ejemplo vía subvenciones-; el protagonismo que va a adquirir la función comercial dentro de la empresa va a ser sin duda mayor.
Los vendedores tienen en estos tiempos como presión añadida que, además de su propio puesto de trabajo si trabaja por cuenta ajena, tienen que pelear por el puesto de trabajo de sus compañeros. Ya que, si no hay ventas, no hay producción y, si no hay producción, sobran trabajadores. Pues bien, a esta realidad se añade a partir de la reforma del gobierno, el hecho de que el despido se abarate a consecuencia de dicha caída de las ventas. Dicho de otra manera: si vendo menos mis compañeros se van a la calle por dos duros.
La tensión para la fuerza de ventas por tanto va a ser mayor. Van a ser mirados con lupa por sus compañeros. Veremos qué pasa.
Ahora bien esta medida sí que va a ayudar a algo que desde estas páginas he reclamado más de una vez: en tiempos de turbulencias, todos en la empresa somos fuerza de ventas. Cada uno desde sus responsabilidades y funciones formamos parte de una cadena de valor cuyo beneficiario final es el cliente, que es quien paga.
Estas afirmaciones más de un empresario y directivo las han pregonado alguna vez a los trabajadores. Normalmente era un brindis al sol, una declaración de intenciones que no era ni objetivable, ni cuantificable, ni medible. Me temo que ahora, con la espada de Damocles que el gobierno ha puesto sobre los trabajadores, más de uno se va a tener que ir tomando en serio su cuota de responsabilidad comercial dentro de la empresa.
En fin, hoy es día uno de una nueva reforma laboral que podrá gustar más o menos, pero en la que si coincidiremos que es bastante más profunda de lo que en principio imaginábamos. Veremos si da soluciones a corto y, sobre todo –es estructural la reforma no lo olvidemos-, a medio y largo plazo.
Ayer leía en Twitter a Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola España que si los ciudadanos han puesto en él su confianza habrá que darle un tiempo para ver si, medidas tan profundas como ésta, redundan en beneficio para todos.

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