Robin Hood y la Tasa a las transacciones bancarias

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

En la pasada cumbre del G-20 se discutió la necesidad de implantar un impuesto a todas las transacciones bancarias mundiales: La famosa Tasa Tobin. Fue idea, del homónimo Premio Nobel de Economía, James Tobin en 1971. El objetivo de dicha recaudación sería aportar fondos que ayuden al tercer mundo. Aunque ningún país ha salido del desarrollo por la ayuda externa no deja de ser loable que haya ideas en esa dirección, aunque no sean efectivas. Es mejor enseñar a pescar que dar peces. Se supone que es una tasa en contra de los especuladores. Pero, ¿cómo diferencian la inversión productiva de la especulativa? Si quieren acabar así con los buitres financieros lo llevan crudo, porque estos se adaptan en milisegundos a las normas que quieran inventar. Esta tasa agravará el problema de financiación en el que estamos inmersos tanto Europa como USA. ¿Hace falta recordar que estamos en una crisis financiera? Mario Draghi, recién estrenado Gobernador del Banco de Europa, ha reducido los tipos de interés por los malos datos económicos, abandonando el control férreo de la inflación (no se le espera a corto plazo). Objetivos: abaratar la financiación en la zona Euro y tratar de favorecer el raquítico crecimiento económico.
Esta tasa solo se podría implantar si así lo decidieran todos los países del mundo incluidos los paraísos fiscales. De lo contrario, las transacciones financieras volarían a los estados de excepción a la velocidad de un clic de ratón. Tobin sugería que el dinero recaudado lo administrara el FMI o el Banco Mundial, centro de las iras de los grupos de indignados. El propio Premio Novel pidió, irritado, que no maltrataran su idea, su nombre y reputación para secundar fines espurios. Quizá por eso ahora le han cambiado el nombre por “Robin Hood Tax”. Resulta paradójico (y más habiendo nacido este movimiento en el Reino Unido¡) que no hayan caído en cuenta de que tienen que cambiar de personaje. Es una contradicción, que enarbolen el nombre de Robin Hood para imponer un nuevo impuesto, cuando el famoso arquero del bosque de Sherwood robaba los impuestos del Rey Juan y ¡No a los ricos¡. Es decir, justo lo contrario de lo que defienden estos grupos que no han leído el libro, ni visto la película, o no se han querido enterar. Incongruencias a parte, es un movimiento que ha tenido una fuerte influencia entre políticos como Rubalcaba en España o empresarios como Bill Gates que lo acaba de defender en la mencionada cumbre.
Las empresas necesitan a los bancos para financiar su actividad. Como dice el maestro Leopoldo Abadía: la economía es como el motor de un coche. El cual para funcionar necesita aceite que engrase toda la mecánica. Cuando falta aceite las piezas empiezan a recalentarse y el motor estalla. Pues bien, la labor de la banca es la de engrase de la economía. Los bancos no son empresas. Bueno, quiero decir, que no son empresas “normales”. Pagan intereses por los depósitos, se apalancan (prestan más de lo que tienen en caja) y luego cobran un dinero a los prestatarios. Es en la segunda y tercera parte del negocio es donde tienen un peso primordial para la economía “real”. Deciden a quién y cuánto prestar basándose en la capacidad que van a tener de devolver lo prestado. Como el dinero escasea sólo prestan a los grandes y fuertes, dejando de lado a las Pymes con las sobras. Y son éstas las que generan empleo. Si implantamos medidas anti transacciones bancarias es como si metiéramos arena en el aceite del motor. Los bancos deben pagar impuestos de acuerdo a los beneficios que obtengan. Y si “los que mandan” quieren hacer algo en la buena dirección que dejen de financiar entidades quebradas y fomenten la competitividad. Que los que lo han hecho mal caigan para dejar paso a los que lo han hecho bien. Como los brotes verdes que crecen sobre los viejos árboles caídos en el bosque. Vaya lo de brotes verdes sin mala intención.

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