El resiliente Nelson Mandela

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

He estado leyendo recientemente cosas acerca de la resiliencia. Palabro extraño que, según nos dice la “gurú” Pilar Jericó en su blog, tiene dos componentes: “resitencia frente a las adversidades –capacidad para mantenerse entero cuando se es sometido a grandes exigencias y presiones-, y capacidad para sortear las dificultades, aprender de las derrotas y reconstruirse creativamente, transformando los aspectos negativos en nuevas oportunidades y ventajas”.
La resiliencia está encuadrada en una forma de psicología positiva. Invictus es una fantástica película basada en el libro de John Carlin, “Playing the enemy” (en castellano se ha titulado “El factor humano”). Dirigida por Clint Eastwood, narra la llegada al poder de Nelson Mandela y sus esfuerzos por reconciliar el país. Para ello se sirve de, quizás la forma más sana de aunar voluntades en un país que es a su vez una de las mejores maneras para transmitir valores como el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo en equipo, el respeto,… Hablamos del deporte. Mandela utilizó su liderazgo natural para, a través del rugby, conseguir unir a una nación rota por el sinsentido del “apartheid” en torno a una misma bandera y a un mismo ideal.
Mandela es una figura emblemática, un ejemplo vivo de superación y de grandeza. Un referente sin duda para la humanidad. Y también es un resiliente. Pasó veintisiete años consecutivos de su vida en la cárcel. Pero no sólo eso, a lo largo de su vida ha perdido a tres de sus hijos en circunstancias tan diversas como un accidente de tráfico o el sida. Muchos recordarán también la muerte de su bisnieta de trece años después de asistir al concierto de música inaugural del mundial de fútbol del año pasado. Haciendo un pequeño ejercicio de empatía, nos daremos cuenta que no debe ser nada fácil que la víspera en que un país reconstruido, transformado, africano, se muestra al mundo a través de un evento deportivo de gran calado; uno de tus seres más queridos fallezca de forma violenta. Hay que reconocer que la vida no está siendo muy justa con la familia Mandela.
Lo que más me llama la atención de la película es la enorme serenidad que transmite Mandela a la hora de tomar decisiones pese a la gran presión a la que está sometido. Ahí, Morgan Freeman hizo un trabajo sensacional. Este gran actor es conocido en los círculos cinematográficos por su gran capacidad para preparar a los personajes que va a interpretar. Éste en particular, el de Mandela, lo quiso hacer perfecto. Tanto sus ademanes, tono de voz, acento, miradas; estaban trabajadas para ser lo más fiel posible al original.

Miguel Iribertegui, en Popular Televisión Navarra
Siempre he admirado a las personas que nunca pierden la calma. De hecho les envidio. Reconozco que es un valor mostrarse sereno aún en los momentos más complicados. Mandela lo consigue, ¿cómo no lo va a hacer? Tomar decisiones transcendentes para el gobierno de un país no debe ser fácil. Pero después de haber sufrido todo lo soportable que una persona como el otrora líder del Congreso Nacional Africano pueda sufrir; dirigir a su nación, le debió parecer un juego de niños. Responsabilidad sí, pero con determinación, con serenidad y con grandeza de miras y generosidad en el proceso de reconciliación.
¿Por qué nos cuesta tanto estar más serenos minimizando las consecuencias de un revés de fortuna? Quizás porque, afortunadamente, no nos ha tocado pasar por momentos tan dolorosos en lo que llevamos de vida y, los que hemos tenido, aún siendo importantes, tienen probablemente un grado de adversidad menor a los sufridos por personas como el líder sudafricano. Entonces, ¿es bueno ser resiliente? Por un lado diría que no. Porque significaría que has pasado por tragos amargos en tu vida personal y/o profesional. Ahora bien como, en mayor o menor medida, es inevitable pasarlos, es bueno ser resiliente.
¿Hay vendedores resilientes? Si claro que sí. De hecho es una de las profesiones donde se precisa serlo. Las adversidades en la venta aparecen sí o sí. Es bueno armarse de toda la paciencia y psicología positiva posible para poder salir de no pocos malos momentos que se viven al cabo de la calle con clientes, con jefes y, en ocasiones incluso con compañeros. Evidentemente será un vendedor más resistente aquel que se ha podido levantar en otras ocasiones de reveses que le ha podido dar su vida profesional. Y, sin duda, lo será mucho más si ha tenido la desgracia de vivir una vida plagada de dificultades y de desgracias. El perder una venta, enfrentarte a un cliente que no paga, o soportar la presión del jefe; son situaciones que quedan empequeñecidas tras episodios mucho más dolorosos que uno puede haber sufrido en su vida personal.
Esa capacidad de resiliencia se me antoja más importante que nunca en estos duros momentos que vivimos por la coyuntura económica actual. Y más aún ahora que nos enfrentamos al sprint final del año. Se precisan vendedores resilientes que son más capaces de enfrentarse a los sinsabores comerciales que aparecen en el tortuoso camino que lleva al éxito.
Me despido hoy con el hermoso poema del inglés William Ernest Henley que acompañó a Nelson Mandela en sus años de cárcel y que da el título a la película de Eastwood. Seguramente te va a ayudar a superar los malos tragos si es que los estás pasando o los que, -Dios no lo quiera-, te puedan venir en próximas fechas:
Desde la noche que sobre mi se cierne, negra como su insondable abismo, agradezco a los dioses si existen por mi alma invicta. Caído en las garras de la circunstancia nadie me vio llorar ni pestañear. Bajo los golpes del destino mi cabeza ensangrentada sigue erguida. Más allá de este lugar de lágrimas e ira yacen los horrores de la sombra, pero la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. No importa cuán estrecho sea el camino, cuán cargada de castigo la sentencia. Soy el amo de mi destino; soy el capitán de mi alma.

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