¿Dónde está el dinero?

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Las tensiones en los mercados se han vuelto a solucionar con una transfusión coordinada de unos cuantos billones de dólares entre los principales bancos centrales del mundo. La bolsa volvió a la senda alcista. Y los titulares de la prensa lo celebraron. A la evolución de la bolsa se le da demasiada importancia. Seguramente porque sus vaivenes consiguen alterarnos fácilmente. Pero en realidad a la bolsa, a corto plazo, le da igual lo que pase porque funciona con algo tan simple como la cantidad de dinero que hay en el mercado. A más dinero sube y si escasea baja. Parece cómo si a nuestra enferma economía solo le funcionasen bien las transfusiones. Y como si los Doctores que la cuidan no supieran otro tratamiento. Pero la gente no es tonta y pregunta “¿Dónde está el dinero?”
“Si no hacemos esto ahora, no vamos a tener una economía el lunes”. Esta apocalíptica frase, de película de miedo, la pronunció Ben Bernanke en 2008. Consiguió atemorizar al Congreso Americano para que le diera a la impresora y empapelaron de dólares el mundo entero. Quería parar la caída de naipes que provocó el desplome de Lehman Brothers en septiembre de aquel año. Me abstengo de poner la cantidad de dólares que han sido introducidos en el mercado financiero internacional. Sin olvidarnos de que sus colegas de los principales Bancos Centrales del mundo han hecho lo mismo. Pero para que nos hagamos una idea del tamaño de la deuda USA, bastaría decir, que si colocásemos billetes de 100 dólares apilados uno encima de otro superarían ampliamente el volumen del mayor de los rascacielos del mundo (les invito a que entren en http://usdebt.kleptocracy.us/ para que se hagan una idea visual).
Pero todo esto no fue suficiente. Pasados tres años seguimos teniendo una necesidad no cubierta de financiación. Empresas y emprendedores lo destacan como la principal dificultad que se encuentran en este momento. USA, supuesto paradigma liberal, nacionalizó bancos ante el miedo a que fueran comprados por los chinos o los árabes. Ante la tremenda onda expansiva que provocó la caída de Lehman. No se atrevieron a dejar caer a más entidades y optaron por la vía de nacionalizar las pérdidas. Con el riesgo moral que esto acarrea. Es indignante que si va bien se queden con los beneficios y si va mal, despidan a los máximos ejecutivos con indemnizaciones multimillonarias. La banca siempre gana. Y lo que es peor, ningún responsable (salvo el famoso Madoff) paga las consecuencias.
Bueno, vale, pero ¿Dónde está el dinero? El vil metal está dedicado a refinanciar a las entidades financieras y estados a los que nadie les fía ya. Los ingresos apenas cubren una pequeña parte de sus necesidades de liquidez. Son empresas quebradas de libro. Pero se ha decidido no dejarlas caer e ir inyectándoles billetes cuando la cosa se pone muy malita. El dinero que cobran lo dedican a reducir deuda, en el mejor de los casos. Toman ese dinero, recién impreso, para entregarlo a sus prestamistas. Y así una y otra vez, a la espera de que los famosos brotes verdes (los cuáles no tienen ni un duro para germinar) se conviertan en una realidad y volvamos a la senda de crecimiento. Se recuperen los ingresos y vuelta a empezar con una inflación galopante. La cuál beneficiará a los quebrados porque hará que su deuda sea cada vez más pequeña. Pero las tensiones financieras sobre Grecia están barajando la posibilidad de que quiebre y se lleve por delante a otros países. El presidente Obama dijo que el verdadero problema para la economía mundial es que caigan España o Italia. Habría que recordarle la parábola de la paja en el ojo ajeno. Hace poco más de un mes su país tuvo serios problemas para hacer frente a sus deudas. Probablemente nadie quiebre porque al final siempre nos queda poner a trabajar a la Real Fábrica de Moneda y Timbre. El agujero de septiembre ya está tapado. Ahora, a esperar al siguiente. ¿Será antes de fin de año?

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