El lío del déficit explicado a estudiantes (uno)

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Que el déficit y el techo de gasto se hayan convertido en un debate nacional (sustituyendo a la prima de riesgo) significa que este país busca respuestas. Hay que aprovechar el momento para aclarar dudas.
¿La gente tiene claro que es el déficit?
Déficit: es algo tan sencillo como gastar más de lo que se ingresa. Si una familia ingresa mil euros al mes, y se ha gastado 1.300, tiene un déficit de 300 euros. En las empresas, eso se llama pérdidas.
¿Puede una familia vivir en déficit?
Sí, mientras pueda financiar ese déficit de 300 euros. ¿Cómo? Con una tarjeta de crédito que nos permita diferir ese déficit a largo plazo. O aplazando las deudas contraídas, como por ejemplo, diciendo al carnicero que le pagaremos el mes que viene. O en último lugar, echando mano de los ahorros… hasta que se agoten.
¿Cómo se calcula el déficit del Estado?
Siempre, en relación al PIB, es decir, a la suma de bienes y servicios en un año. El PIB español es de unos 1,1 billones de euros. El déficit de las administraciones públicas (Estado, CCAA y Ayuntamientos) fue de más del 9% del PIB en 2010: eso significa que fue de 98.227 millones de euros.
¿Alguna vez tuvimos superávit?
En la primera década, tuvimos superávit en 2005, 2006 y 2007. Eso se debió a que había un optimismo tan grande que los empresarios pedían dinero a los bancos, emprendían proyectos (sobre todo construcción), contrataban trabajadores… Gracias a los cual había en el mercado de trabajo más personas que nunca (más de 20 millones de personas). A su vez, cada vez había más personas pagando impuestos, lo cual significa que el estado recibía más dinero que nunca por la renta de los trabajadores (IRPF), y los impuestos al consumo (IVA), sobre todo. Y con ese dinero, el Estado y las autonomías emprendían grandes obras públicas como autopistas, trenes de alta velocidad, o auditorios.
¿Y cómo hemos pasado a déficit?
El Estado necesitaba dinero para financiar esa maquinaria dinámica, y como no había suficiente en España, lo pidió a los prestamistas internacionales, desde bancos, a fondos de inversión. Cuando la situación se dio la vuelta al derrumbarse las expectativas económicas en 2008, sucedieron muchas cosas simultáneamente: las empresas comenzaron a despedir trabajadores. Éstos dejaron de aportar impuestos, y a la vez dejaron de consumir. La repercusión sobre el Tesoro fue inmediata: no solo tenía menos dinero que antes (cayó la recaudación por impuestos), sino que le vinieron más gastos que antes (el seguro de desempleo, por ejemplo). Además, tenía que devolver el capital y los intereses de las deudas que había tomado en los años de vacas gordas.
Llegó un momento en que los gastos superaron a los ingresos. El déficit.

Sigue en "El lío del déficit explicado a estudiantes (y dos)"

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