Lecciones de economía y sociedad civil

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Por Javier Troyas, presidente de Institución Futuro.

Para muchos ciudadanos, determinadas cuestiones económicas suponen un área del conocimiento difícil de entender con cierto rigor. Los impuestos en general, el IRPF, el IVA, las desgravaciones, las hipotecas, con sus techos y sus suelos, la bolsa, las cotizaciones de empresas, por citar sólo capítulos de especial incidencia en los bolsillos de los ciudadanos, todavía ofrecen más sombras que destellos. No nos engañemos: para divertirnos, los españoles buscamos ‘hobbies’ muy distintos de la puesta al día en materia económica.
La mejora de la cultura económica de nuestra sociedad tiene por delante un largo trecho que recorrer hasta alcanzar un nivel de cierta soltura. El presente diagnóstico contrasta, sin embargo, con la necesidad ineludible de que la población esté bien informada, porque el saber económico ordinario resulta decisivo para nuestra economía familiar.
En el marco de nuestra campaña del Día del Contribuyente, Institución Futuro ha recibido mucho feedback de los ciudadanos sobre algunos temas económicos. A través de nuestra web, las redes sociales y varias entrevistas realizadas a pie de calle, hemos querido saber si la gente conoce cuántos impuestos paga, si son conscientes de a qué los destina el Gobierno, si les está afectando la crisis y de qué manera…
Las conclusiones obtenidas aportan tres datos relevantes. El primero es contundente: a los navarros, a pesar de que nuestra región posea mejores indicadores económicos que otras comunidades autónomas, también les está afectando la crisis. A los funcionarios, por bajada de sueldos; a los trabajadores por cuenta ajena, por congelación de salarios o reducción de horas, etc. El contenido de las respuestas de los parados puede imaginarse sin mayor esfuerzo. La subida del IVA también la están notando los consumidores de manera generalizada y sangrante en sus propias carteras. En cuanto a la conveniencia o no de que paguen más impuestos los que más tienen, los encuestados fueron muy diáfanos: prefieren unos impuestos progresivos.
La segunda conclusión consiste en la creencia de que el Gobierno Central no está gestionando bien la crisis. No obstante, quienes participaron en la encuesta conservan todavía la fe en el Estado, pues opinan que el Gobierno es el principal agente al que le corresponde solucionar el problema. Pese a que los políticos parecen estar muy desacreditados en términos generales, la mayoría de los encuestados tendía a rehuir valoraciones globales sobre la clase política, “porque al final lo que hay que juzgar es a las personas individuales, no a todo el conjunto”.
Que los navarros han aprendido a la fuerza nociones de economía constituye la tercera y más positiva de las conclusiones. Se evidencia que ha tenido que producirse la crisis económica más grave desde la de 1929 para que empecemos a enterarnos de lo que de hecho pagamos a la Administración –tema especialmente relevante estos días con las declaraciones de la renta-, de las repercusiones en carne propia del zigzagueo de la Bolsa, de para qué sirven en verdad los sindicatos... Una vez más se hace efectivo el refrán de que nunca es tarde si la dicha es buena.
La certeza de estamos cada vez más preocupados por la economía también viene ratificada por las conclusiones del último Navarrómetro, presentado hace ya unos meses. Al 48% de los ciudadanos de la Comunidad Foral la crisis le está afectando mucho o bastante. ¿Qué es lo que más les preocupa? Sin vacilaciones, el paro y los problemas económicos. Con carácter nacional, la última encuesta del CIS sobre política fiscal confirma, asimismo, que los españoles creen que pagan muchos impuestos y que les benefician poco.

En definitiva, los navarros estamos atravesando un mal momento, al igual que muchos ciudadanos de otras regiones. El 2011 no parece estar dando indicios de mejoras significativas. Los síntomas quizá más esperanzadores radican en que poco a poco vamos forjándonos criterios cada vez más sólidos para evaluar las políticas del gobierno y, por otra parte, en que somos más conscientes de que el dinero público es dinero de todos; por tanto, debería gastarse e invertirse con cabeza y transparencia. A raíz de la crisis, aún más si cabe, los ciudadanos estamos pidiendo a los administradores públicos más responsabilidades sobre cómo se gasta el dinero de nuestros impuestos. El dinero de todos.

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