¿Qué es esto del coaching? (y dos)

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Viene de "Qué es esto del coaching? (uno)"

Si partimos de estas premisas como criterios o aspectos básicos, podemos seguir adelante y ver que hay una serie de puntos clave que nos permitirán evaluar si una relación es o no de coaching.
Primeramente, hemos dicho que esta relación a la que llamamos coaching persigue unos objetivos (marcados por el Coachee). Es muy importante establecer este punto de partida. El coach no marca el objetivo de la relación de coaching. Este objetivo lo define el coachee. El coach facilita que su coachee alcance pues los objetivos que el coachee mismo ha definido.
En este tipo de marco relacional hay muchas posibilidades de actuación distintas: el coach tiene mucha maneras de facilitar el éxito de su coachee. Así, en función del tipo de objetivos que haya definido, la estrategia más adecuada será una u otra.
No hay dos personas iguales, así que no hay dos procesos de Coaching iguales. Cada persona es única y particular, por su forma de ser, de entender la realidad en la que vive, por su experiencia, por su forma de relacionarse, por sus capacidades, por sus limitaciones, por sus habilidades innatas, por sus creencias limitantes… Por lo tanto, no hay dogmas ni recetas, cada persona necesita un proceso de coaching personal e individualizado; no porque nos gusten los zapatos de otra persona significa que nos vayan a venir bien a nosotros. Son muchas las variables que influyen en un proceso, y desde mi punto de vista son dos las más importantes; Una variable es es la naturaleza de los objetivos (qué es lo que pretende alcanzar y lograr el coachee; sólo él mismo lo puede saber). Esta variable influye muy mucho en la manera en la que el coach debe trabajar y orientarse para ser eficaz.

La segunda variable, por orden de importancia, sería la idiosincrasia propia del coachee/de la persona. El Coach ha de trabajar con sus deseos, sus inquietudes, sus miedos, sus creencias con una forma de pensar y de tomar decisiones únicas, con unas creencias sobre los límites de su mundo y de sus capacidades únicas, reclama una estrategia relacional a medida.
Bajo este marco, no importa qué utilice el coach para facilitar el éxito del coachee. Los medios están pues supeditados a los fines. Lo que importa es que, en el marco de esta relación, el coachee alcance el éxito tal y como él lo define.
Llegados a este punto, me parece interesante establecer y señalar algunos puntos clave de aplicación del Coaching. Ya sé qué es el Coaching; y ahora, ¿cómo, cuándo y dónde lo aplico? Para poder identificar las áreas de trabajo de implantación y puesta en marcha de un proceso de Coaching, soy de la idea de que lo hagamos en base a las necesidades y objetivos del coachee. No olvidemos que coaching trabaja con personas, y todos, todos nosotros lo somos, y son muchas más las cosas que nos hacen similares y parecidos que las que nos separan y hacen diferentes. Así pues, no hay que buscar tres patas al gato o imaginar escenarios extraños o inverosímiles para entender la idoneidad de contar con el apoyo y ayuda de un coach. Las posibilidades son muchas:
• Una persona de negocios sin tiempo para la familia puede desear encontrar una manera de conciliar ambas; de aprender a priorizar. • Un estudiante con dificultades en alguna materia, u oposición, puede querer mejorar en esta habilidad, cambiar y mejorar sus hábitos de estudio • Un empresario quiere gestionar el relevo generacional de su empresa, y necesita aprender a separar los aspectos profesionales de los personales. • Una persona insatisfecha con su la forma como se gana la vida puede querer realizar un cambio. • Una persona que no encuentra sentido a su vida puede querer encontrarlo. • Un empresario emprendedor puede querer lanzar un nuevo negocio . Un directivo quiere aprender a trabajar la manera en que se comunica y dirige a su equipo de trabajo para lograr una nueva metodología.
Vistas así, y cuantas se nos ocurran, quiénes de nosotros no nos hemos visto, o reconocemos en alguna de ellas; no son sino un conjunto de situaciones en las que unas personas desean que se produzca un cambio. Dicho cambio, a su vez, es un criterio que podemos utilizar para definir el éxito: para una persona en concreto, el éxito será pasar de su situación actual a su situación deseada.
Entiendo que una vez leídas estas líneas muchos os estaréis preguntando; ¿conmigo funcionaría un proceso de coaching; soy yo válido para un proceso? ¿Exactamente dónde y cómo se trabaja? Para ese tipo de preguntas y otras muchas es el motivo por el que iniciamos esta colaboración con Institución Futuro. Con el fin de acercar este apasionante mundo del Coaching a todas las personas, empresas e instituciones que lo encuentren interesante. Gracias por vuestra atención y hasta la próxima.

Comentarios

Qué Dios me perdone, pero si el fin justifica los medios, los coach dan miedo. Al menos Maquiavelo tenía claro cuáles eran los fines de la sociedad italiana de su época.

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