Navarra tras el 22-M: algunas claves (y dos)

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Hablando de magros resultados, la sensación que ha dejado el Partido Popular ha sido agridulce. No alcanza los más de 70.000 votos obtenidos en las últimas Europeas y los 4 representantes en el Parlamento se miran como un resultado más bien con cierta mal disimulada melancolía. Bien es cierto que han sido los grandes damnificados que la legalización de Bildu ha tenido en el sistema de reparto y sobre todo del “efecto sombra” que le han aplicado los medios “a saco” de acuerdo con la última legislación electoral. Vale. De acuerdo. Pero, pese a todos esos obstáculos, la verdad es que nadie puede negar cierta sensación de tristeza por no obtener ese cinco en la Cámara foral que todos daban por seguro.
Sin embargo, en Pamplona han obtenido dos representantes, algo que no esperaba ni el más optimista de la Avenida de Roncesvalles y, sobre todo, se han convertido en la llave de la gobernabilidad de Tudela, uno de los pocos datos por los que el PP puede sacar pecho de estos comicios.
Por lo demás, Nafarroa Bai ha sentido la irrupción de Bildu y, viendo las comparecencias de sus dos máximos dirigentes, uno barrunta un próximo “sorpasso” de los chicos de Maiorga. Sobre todo si Na-bai 2015 no afronta definitivamente un proceso de renovación de caras y de ideas volviendo a un proyecto un poco más atractivo y más transversal que el que actualmente representa una coalición que es mayormente Aralar y muy poquito PNV. ¿Y los independientes? Ni está ni se les espera.
De Bildu ya se ha dicho que son los grandes triunfadores y, visto lo visto, pueden ser la fuerza que centralice el nacionalismo vasco en Navarra en un periodo de tiempo muy breve. Claro que eso dependerá de lo que hagan y, sobre todo, lo que dejen de hacer los señores de las capuchas y, fundamentalmente, de un factor muy importante.
La coalición de Eusko Alkartasuna-Alternatiba y la autodenominada Izquierda Abertzale ha crecido en un contexto que va a resultar muy difícil que se pueda volver a dar, a saber: una crisis tremebunda, unos partidos políticos desacreditados al máximo y, sobre todo, que la gran mayoría de sus representantes son gente desconocida.
Cuatro años después, y si los señores de la capucha no actúan unilateralmente, habrá que ver cuál es el grado de simpatía que despiertan unas personas que, en una gran mayoría de los casos, presentan graves deficiencias en materia de formación y preparación para las responsabilidades que deberán afrontar… Ya lo decían por ahí, “no es lo mismo predicar que dar trigo” y si el programa de actuaciones de Bildu parte de poner a cero el contador empezando por discutir un órgano común permanente con Euskadi del que huye cual alma que lleva el diablo hasta Patxi Zabaleta, mal empezamos y poco podemos esperar por ahí…
Lo que ha quedao claro, en todo caso, es que a la hora de poner la papeleta dentro de la urna, una vez más, más de uno y más de dos han descargado sus vísceras y como muestra ahí están los votos en blanco o los nulos. De todos ellos, la estrella ha sido esa persona que decidió que nadie mejor que “Bob Esponja” para hacerse cargo de los asuntos de su comunidad. Así somos y así seguiremos… Hasta la próxima, ¿en otoño y Generales? Veremos. Porque algo nos dice que habrá novedades al respecto dentro de muy poco tiempo.

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