Emprendedores y Crecimiento Económico. Educación (y dos)

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

(Viene de 1)

El sistema anglosajon se basa en matrículas caras combinado con becas para igualar en oportunidades a las clases menos favorecidas. En España es café para todos. El fracaso escolar es muy elevado. Un 30% abandona la universidad a los dos años sin título alguno. Sólo el 30% acaban una licenciatura en los cuatro años reglados. Además de ser malos datos en sí mismos, suponen un despilfarro de dinero público. Según el profesor Juan José Dolado “Con un flujo de entrada anual de 220 mil alumnos en la universidad pública y un stock de 1,22 millones en 2008, ello implica un desperdicio anual de algo mas de 2.790 millones de euros al año, casi el 0.26% del PIB. Si a este coste añadimos otros 2.050 millones de euros (0.19 % del PIB) procedentes del otro 30% de abandono escolar en la ESO (cuyo gasto anual por alumno en el sistema público es de € 4.500) y que un 35% de este colectivo acaba dicha etapa educativa en 5 años y no en la duración habitual de 4 años, la pérdida anual agregada se eleva a 5.562 millones de euros, es decir, cada año puede llegar a desperdiciarse algo mas de medio punto porcentual del PIB a consecuencia de la ineficiencia del sistema educativo público en nuestro país (un 12% del 4.3% del PIB que se gasta en educación).” Y sus propuestas “La necesaria reforma de nuestra universidad requiere la implantación urgente de un conjunto de medidas , entre las que destacaría las siguientes: (i) una mayor libertad por parte de las universidades públicas en la fijación de tasas ordinarias de matrícula y en la penalización del coste de las tasas extraordinarias para los alumnos repetidores; (ii) una mayor flexibilidad en la duración de los grados (como ocurre con las licenciaturas, donde, durante bastante tiempo, han venido coexistiendo las de 4 y 5 años); (iii) un sistema salarial mucho mas flexible dentro de los límites presupuestarios (con fondos públicos y privados) de cada institución evitando la excesiva uniformidad por categoría profesional (TU y CU) que rige en el modelo funcionarial existente. ; (iv) una financiación pública que de mucho más peso a la calidad y no tanto a la cantidad mediante la evaluación periódica de los departamentos universitarios en cada disciplina (tipo Research Assessment Exercise en RU); (v) un estatuto de la carrera profesional del personal académico (PDI) que fomente la movilidad y el control de calidad del mismo (con amplios períodos de prueba o tenure track), evitando la endogamia existente y los desincentivos derivados de la funcionarización masiva y prematura de una significativa proporción de sus integrantes; (vi) la apertura de nuestro sistema universitario a investigadores procedentes de otros países (sólo el 0.5% de nuestros profesores universitarios son extranjeros frente al 30% en EEUU y el 25% en RU); y (vii) una potenciación de la financiación y reconocimiento social de la FP superior como vía de acceso mucho mas eficiente al mercado laboral para muchos alumnos que fracasan en la universidad.

La reciente reforma de la educación superior en Finlandia (la medalla de oro en PISA) que elimina la condición de funcionarios a PDIs retroactivamente a partir de enero de 2010, reduce el número de universidades mediante fusiones entre las ahora existentes y cambia radicalmente el sistema de gobernanza de las universidades públicas puede suponer un buen benchmark para la necesaria reforma de nuestro sistema universitario. Se argumentará que una reforma de este calado no es posible en nuestro entorno pero cabe recordar que hace dos décadas se eliminó la naturaleza funcionarial de los médicos de la Seguridad Social, pasando a tener contratos laborales ordinarios, y no parece que el sistema público de salud se haya resentido un ápice”.
Nuestro sistema educativo proviene de Prusia. El propósito del sistema prusiano era crear soldados y empleados. Los primeros para extender y mantener el imperio. Los segundos para incorporarse a las fábricas como mano de obra. Así pues, los que primaba era hacer moldes iguales fáciles de gestionar en gran número. No quiero que se me malinterprete, no hago una crítica a ser soldado o empleado. Toda sociedad necesita soldados y empleados. Lo que cuestiono es el sistema educativo que nos hace salir a todos fabricados por el mismo patrón, en busca de un empleo y reaccionando como buenos soldaditos. Nos encontramos en la era de la información. Debemos ambicionar algo más que tener las aptitudes y actitudes que buscan los empleadores. Cuando salí de la universidad comprendí el viejo adagio cartesiano “solo sé que no se nada” y que la educación continuaría mucho tiempo después de abandonar las clases.

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