Los bancos y agencias la pifiaron

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Los bancos centrales, de negocios, junto a las agencias de clasificación, son los responsables del actual desastre económico, todos ellos se cargaron la economía. Los del Banco Mundial, dueños y señores de la economía mundial, muchos les acusan de no tener talento, ni ideas claras, ni principios.
Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) nada más anunciar la subida del precio oficial del dinero en la euro zona, subió el euribor y la hipoteca media subirá unos 500 euros más al año. La subida se plasmado de momento en el 1,25%. Si a esto, unimos la subida del precio del petróleo, en España seguiremos perdiendo empleo.
La medida de Trichet beneficia a los países que están saliendo de la crisis, especialmente a Alemania, y perjudica a países como España. Si tomamos distancia, y nos centramos en los primeros años setenta, con la desaparición del patrón oro, el principal culpable de esta crisis son los bancos centrales a los que hicimos independientes, más allá de lo razonable, situándolos al borde del Estado de Derecho. Ellos aprovecharon esa independencia, y nos sometieron a una especulación financiera atroz.
Desde los tiempos del poderoso y alabado Alan Greenspan, los señores de los bancos centrales, dueños del dinero en circulación en el mundo –de la famosa masa monetaria- se han dedicado a inundar el mundo de dinero, en lugar de inundarlo de bienes y servicios. Así nació la actual economía financista, basada en la especulación y en el endeudamiento. Mientras no se vuelva a un patrón de referencia, mientras se siga fabricando dinero con anotaciones informáticas, sin ton ni son, la pobreza y la desigualdad seguirán imperando. Demasiado dinero anda suelto por el mundo, tiempo atrás siendo demasiado barato, se ha terminado convirtiendo en un peligro enorme. Ha sido el origen de casi todos nuestros males. La política monetaria de los bancos centrales facilitó la actual crisis, su especulación: porque al ofrecer tanto dinero barato convirtieron la economía en un océano de liquidez sin referencia alguna, con la economía real. Tuvieron toda la facilidad desde que se cargaron el patrón-oro.
Pero no todo es malo, porque con la subida del precio del dinero, dejaremos atrás una época marcada una feroz especulación financiera, en la que uno se podía hacer rico, en poco tiempo, sin trabajar duro. Adiós también, al capital-riesgo (alejado de sus orígenes de ayuda al emprendedor), dedicado a comprar empresas para trocearlas, previa reducción de plantillas, utilizando fondos comprados con deuda, apalancados, y luego obteniendo beneficios y pagando sus créditos expoliando a las empresas donde entraron. Por otro lado con tipos altos, es verdad que se pone más difícil el acceso a la vivienda, pero eso no es culpa del precio del dinero sino del precio de la vivienda.
Necesitamos volver a lo pequeño, a primar al profesional, al autónomo, a la pyme, a la empresa familiar, hacer las cosas sin exceso de financiación y regresar a la economía real, a la industria, a la agricultura. Volver a lo que realmente crea empleo cercano, más estable que lo grande y subvencionado. Abría que fiscalmente, modificar los periodos de pagos, evitar la igualdad de los desiguales (v.gr.: los horarios comerciales). Abría que cambiar las cuotas por IVA, para abaratar el coste de la Seguridad Social que para las pequeñas empresas es prohibitivo. En definitiva, primar lo pequeño sobre lo grande, lo cercano sobre lo lejano. El nuevo modelo debería ir acompañado por una apuesta por la industria, no por una economía basada en las finanzas, o en la construcción. La micropyme y la industria: esa es la prioridad.

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