Movimientos profundos

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Asistimos perplejos a ese gran movimiento telúrico que está barriendo a tantos regímenes corruptos, incluyendo a dictadores con largos años en el poder, en los países del norte de África. Estos movimientos de protesta tienen su origen en las muy pésimas condiciones económicas en las que viven la mayoría de la población, sus niveles de pobreza se ceban sobre los jóvenes (60%), que no tienen esperanza alguna, y que gracias a las nuevas tecnologías reciben mucha información del modo en que viven sus parientes, desplazados en Europa.

El que luchen contra las dictaduras no quiere decir que sean demócratas. La última encuesta publicada sobre como pensaban los egipcios antes de la revolución es reveladora, está claro que rechazan su anterior statu quo, pero hoy nadie sabe qué tipo de salida tendrán. No es improbable que den pasos en la dirección de un mayor apoyo a las tesis de los islamistas.

El presidente israelí, Simón Peres, laborista, que estuvo en Madrid el otro día -como persona inteligente y que no se auto engaña- a la pregunta sobre los orígenes de las revueltas en el mundo islámico, sinceramente respondió: ¡no lo sé! Eso sí, añadió que estábamos ante un nuevo fenómeno: la revolución posibilitada desde Internet. Hoy conocemos que las ciudades libias están llenas de antenas parabólicas ¡esto es lo que acabará con Gadafi y con cualquier otra autocracia islámica! El que caigan los tiranos no es garantía de que los que les vayan a sustituir sean demócratas. Parece que en las sociedades con internet no funciona el modelo donde la conspiración de unos pocos hace que se mueven muchos, sino que las lideran los que saben ponerse al frente del consenso creado desde las bases, a través de Internet. Por ello, el presidente israelí no teme a los agónicos líderes musulmanes sino a sus sustitutos, porque no sabe quién se impondrá tras la caída de los viejos regímenes.

Aparentemente ha bastado que los inventos electrónicos (ordenadores y móviles) operen en red para que el inamovible mundo islámico se resienta. Y así es: Occidente no debe temer a Gadafi, que ya es un cadáver, a quien debe temer es a sus sustitutos, que no por invocar libertad tienen por qué ser amantes de la misma. Pero todo no es tan sencillo, la complejidad de estas sociedades es grande, tienen mucho peso la pertenencia al clan, o a la tribu; el concepto de ciudadanía al estilo occidental les es desconocido; la división entre sunies y chiies es muy importante; el área del conflicto no es toda petrolífera, pero la pregunta del millón ¿por qué no se mueve nadie en la peor dictadura de la zona: Arabia Saudí, suministradora principal de los USA?, allí Internet también funciona; al final de todo esto, ¿no se estará preparando el asalto al verdadero objetivo, Irán, como se apunta desde ciertos medios?

Nuestro gobierno ZP está paralizado, pues se ha quedado sin discurso. Después de la Alianza de Civilizaciones, con aquella monserga de respetar las peculiaridades de los regímenes distintos a los nuestros, de respetar sus diferencias, se limitaron a apoyar a muchas dictaduras y hacer negocios con ellas. Ahora están con las vergüenzas al aire.

Los Gobiernos europeos se han dedicado en su mayoría también hacer negocios, a apoyar a los regímenes autoritarios, hoy puestos en cuestión. Hoy ante la nueva situación reaccionando tarde y mal, in extremis, intentan mejorar su mala imagen ante sus propios ciudadanos europeos. Sin importarles demasiado que sus medidas sean eficaces o no para el bienestar de los habitantes de los países afectados. Ahora nos hemos enterado que los de ZP vendieron armas a la Libia de Gadafi, que no permitía nuestra legislación vigente. Una vez más, practican la hipocresía desde el poder, predican una cosa y hacen la contraria ¡menudo ejemplo!
Hoy contemplamos como se tambalean muchos países islámicos, por el impacto que siembra la Red. Hoy todos pueden ver lo que ocurre más allá de su tejado, o más allá de su propio país, o de su continente. Es muy positivo que la WWW derribe tiranías, pero no sabemos qué nueva dirección tomaran. El mejor termómetro será, sin duda, si los nuevos regímenes respetan, o no, la libertad religiosa. Conviene no olvidar que lo que verdaderamente preocupa al Gobierno chino, la mayor tiranía del planeta, es el control Internet.

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