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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Recientemente vi un programa de televisión: “The World’s Richest People”, y hubo algo que me hizo pensar. Quitando los herederos e “hijos de”, el resto eran casi todos personas de origen muy humilde, con estudios en muchas ocasiones básicos y quitando los que habían hecho dinero a costa de la especulación, algunos de ellos tenían un denominador común: PASIÓN.

Centrándonos en estos últimos, ocurre que esta pasión se contagia, y al final lo que tenemos es un equipo de trabajo al que le brillan los ojos.

Los estudios “académicos” los han adquirido en algunos casos con posterioridad; pero al oírles hablar piensas: es una persona lista (no tiene por qué ser inteligente), es tenaz y tiene pasión.

Esto me hace pensar si el sistema de enseñanza actual no estará fomentando algunas habilidades diferentes como la memoria (también importante por otro lado), pero está olvidando temas tan importantes como encontrar tu pasión: aquello que te gusta, de lo que sabes mucho y sobre lo que tienes ideas innovadoras.

Es evidente que no todos estamos llamados a ser ese tipo de personas, con ideas innovadoras, pasionales y tenaces, son igual de importantes para el avance los “seguidores”; pero tal vez nos estamos perdiendo muchos talentos.

Estamos empezando, pero sería interesante trabajar aún más la innovación, la creatividad, los equipos, el liderazgo etc. desde jóvenes y no como una asignatura optativa en el colegio o la universidad, sino como asignaturas troncales: enseñar a escuchar, a consensuar, a negociar, a pensar…

Cuando llegamos a la vida laboral nos encontramos muchas veces que nos piden y pedimos a nuestros equipos que trabajen como un equipo, que generen nuevas ideas, que sean creativos, innovadores…. Pero no disponemos de las herramientas y no hemos desarrollado las habilidades. En algunos casos incluso algunas personas con estas habilidades innatas, las han perdido en sus años académicos o laborales.

Es posible que desde las propias empresas tengamos que reflexionar acerca de todo esto y de cómo romper con la cultura del “100% follower”.

Un barco no suele navegar sin tripulación, y en ocasiones la tripulación se enrola porque no hay nada mejor… pero en las ocasiones en que la tripulación está ahí porque tienen un capitán listo, tenaz y con pasión, a todos les brillan los ojos… ¿os brillan a vosotros? ¿Les brillan a las personas de vuestros equipos?

 

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