Mensaje optimista (pero poco claro) de la sociedad civil al Rey (I)

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Un grupo de empresarios, científicos, expertos, economistas y periodistas congregados dentro de la Fundación Everis habían pedido una audiencia con el rey la semana pasada. Juan Carlos I se temió lo peor. Estos viene a pedir algo.

Era verdad: fueron a pedirle que les escuchara. ¿Escuchar solo? Traían con ellos un documento titulado “Un momento clave de oportunidad para construir entre todos la España admirada del futuro”. El rey seguramente quedaría sorprendido, porque en tiempos de crisis, cuando un grupo de 100 personas de la sociedad civil presenta un documento,  siempre es para quejarse. Estos venían con propuestas optimistas.

La prueba estaba en el subtítulo del documento: “Una visión optimista pero contundente de la Sociedad Civil española“.

¿Optimista? ¿Con la que está cayendo? 

El animoso documento empieza diciendo que  la crisis no es la causa, sino que la crisis es el resultado. Lo explica así: “La crisis ha sido para España como la tormenta que coge por sorpresa y moja hasta los huesos al enfermo que ya lleva algún tiempo mostrando los primeros signos claros de fiebre y debilidad generalizada. Para el paciente-España, la crisis ni es el foco de la infección, ni siquiera es consecuencia única de la infección”.

Explica que en los últimos decenios España ha tenido un progreso fantástico. “La crisis debe servir al país para mantener una enorme confianza en su capacidad colectiva de superación y adaptación a la adversidad. Por otro lado, la madurez del país pasa por ver la presente crisis no como un problema, sino como una oportunidad inmejorable”.

¿Por qué una oportunidad ahora que las cosas van peor que nunca?  Porque, citando a John F McDonnel (el patrón de la empresa de aviónica), el documento añade: “Sin el acicate de una crisis o un periodo de gran tensión, la mayor parte de los colectivos – al igual que la mayor parte de las personas – es incapaz de cambiar los hábitos y actitudes de toda una vida».

A continuación el documento define el escenario externo al que se enfrenta España: mercados globales, cambios en el mapa geopolítico, escasez de recursos y 400 millones de hispanoparlantes.

El escenario interno: cambios tecnológicos que han dado origen a nativos digitales, envejecimiento de la población en medio de un estado del bienestar, protección del medio ambiente…

Pero poco a poco, el documento se transforma en un texto jeroglífico en el cual no se sabe muy bien qué quiere defender. Por ejemplo, expone que España está sometida a un cambio de escenario interno (que no he mencionado antes). Y está descrito de esta forma: “Paso de un sistema con un centro de gravedad único a un sistema sin centro de gravedad o, según se quiera ver, con múltiples centros de gravedad”.

¿Se refieren a las autonomías? ¿A las familias desnuclearizada? ¿A la Unión Europea?

Para afrontar estos escenarios, el documento sitúa a España en el medio de la carrera mundial: no es un país líder ni en madurez ni en oportunidades, “poco atractivo para empresas, iniciativas, inversiones y talento”.

Es decir, en España íbamos por buen camino, transformándonos en una economía avanzada, pero nos hemos quedado a mitad de camino. Ahora, un grupo de países compiten con España en precios (los emergentes), y España no se ha desarrollado lo suficiente como para estar a la altura de los grandes. Tenemos un modelo agotado. Si seguimos así, en el 2020 seremos un país con menos valor que ahora, que antes de la crisis, dice el documento de una forma muy gráfica.

Continuación: Mensaje optimista (pero poco claro) de la sociedad civil al Rey (y II)

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