Mitos y realidades de nuestro sistema impositivo

Autores

Archivo

2013
2012
2011
2010

Junio

2009
2008
2007
2006

BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

En los últimos meses, el debate de elevar los impuestos sobre las rentas más altas, junto con la reciente subida del IVA y otras posibles medidas fiscales que están sobre la mesa del Gobierno, nos hacen reflexionar a los ciudadanos sobre la carga impositiva que soportamos. En Navarra, el Día del Contribuyente, una iniciativa de Institución Futuro, tiene como objetivo precisamente el concienciar la sociedad de la carga impositiva que soporta.

A través de este proyecto, el mes de mayo, el día uno, los españoles hemos celebrado la liberación fiscal, el día en el que, la sociedad en su conjunto, ciudadanos y empresas, dejamos de pagar impuestos y empezamos trabajar para nosotros mismos. Muchos de nosotros seguimos sin dar crédito al dato, ya que la liberación fiscal se adelantó 19 días con respecto al 2007 mientras que los contribuyentes tenemos la sensación de pagar cada vez más impuestos.

No obstante, no hay que olvidar que la liberación fiscal está estrechamente relacionada con la capacidad recaudatoria de las administraciones. Muchas veces podemos pensar que por tener unos tipos de gravamen más elevados, el estado recauda más. Nada más lejos de la realidad, por lo menos en España, donde debido a la crisis económica la recaudación ha caído en los últimos años sin que se registre una reducción de los tipos de gravamen.

Tampoco hay que olvidar que la presión fiscal de una economía se mide en relación a su producto interior bruto, que engloba mucho más que la suma de nuestros sueldos y salarios.

Precisamente la presión fiscal soportada por los rendimientos del trabajo ha sido objeto de estudio del último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Taxing wages. Este informe nos acaba de confirmar que, efectivamente, la presión fiscal sobre el trabajo en el último año (2009) ha aumentado ligeramente en España del 37,8% al 38,2%, mientras que en 24 de los 30 países de la OCDE, la presión se ha reducido. La OCDE analiza la presión fiscal sobre el trabajo teniendo en cuenta, además del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), las deducciones fiscales, así como las cotizaciones a la seguridad social por parte de la empresa y del trabajador. En el último año, el incremento de la presión se ha debido al aumento de la imposición sobre la renta, mientras que las cotizaciones sociales pagadas por las empresas se han reducido, de modo que la presión fiscal total sobre el trabajo sigue siendo superior a la media de la OCDE (36,4%).

Los contribuyentes más desfavorecidos por nuestro sistema fiscal son, una vez más, los solteros y las parejas casadas con hijos y con bajos niveles de renta que soportan una presión fiscal 11,5 y 6,3 puntos superior a la media de la OCDE y también a la media europea.

A su vez, sorprende el hecho de que la elasticidad de los ingresos netos de las rentas más altas en España sea superior a uno. Es decir, que más allá de un determinado nivel de ingresos, el sistema impositivo español sobre las rentas del trabajo es regresivo.

Muchas veces hemos oído hablar de la importancia de tener un sistema fiscal progresivo en el cual pagan una mayor proporción de su renta los que más ganan. Pero lo que a veces olvidamos es que para determinar la presión fiscal total sobre el trabajo, el impuesto sobre la renta hay que analizarlo junto con las cotizaciones a la Seguridad Social. Precisamente estas cotizaciones a la Seguridad Social son las que distorsionan la progresividad de la tributación sobre las rentas del trabajo, ya que se basan en un tipo único y no en un sistema por tramos. Además, al tener un tope máximo, hace que precisamente las rentas más altas se vean beneficiadas y de allí que España llegue a tener un sistema impositivo regresivo. También las deducciones fiscales por la compra de una vivienda y la aportación a los planes de pensiones benefician a los tramos más altos, haciendo que el IRPF sea menos progresivo de lo que pensamos, a la vez que introducen una mayor complejidad en el sistema, favoreciendo la evasión fiscal y la inequidad.

Por ello, muchas veces el tipo único o el flat tax, como es conocido en el mundo anglosajón, esta ganando peso en los sistemas impositivos de todo el mundo, ya que a menudo resulta un impuesto más justo y eficiente, que reduce la complejidad y mantiene bajo control la evasión fiscal. Además, los países que lo han implementado han conseguido mejorar la recaudación, fomentar la actividad económica, garantizando a la vez la equidad a través de la introducción de un amplio mínimo exento. Probablemente el momento actual es el mejor para introducir el tipo único en nuestro sistema fiscal, para acabar con la economía sumergida, simplificar los trámites y, por último, aumentar la recaudación, que es al fin y al cabo, muy importante en estos momentos de control del déficit público. Por otro lado, no hay que olvidar los efectos favorables que puede tener sobre el empleo, la actividad y la recuperación económica, una reducción de los impuestos y cotizaciones sobre el trabajo.

Añade tu comentario

Hazte socio

Queremos saber tu opinión

Password: