¿Es posible la arquitectura sostenible?

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Si observamos lo que está ocurriendo en el mundo, desde hace ya unos cuantos años, en torno a la conciencia de la humanidad acerca del uso de los recursos naturales, comprenderemos que se ha trascendido esa delgada línea que diferencia lo que es una moda pasajera de aquello que empieza a formar parte de los valores mayoritariamente aceptados.

Más allá de estériles consideraciones sobre la existencia del cambio climático, la veracidad o falsedad de las cifras que nos aportan desde diversos foros, o incluso, el aprovechamiento más o menos espurio que algunos han obtenido, mucho más allá, nos encontramos ante una realidad que nos guste o no, existe per se. Nos referimos a cuestiones que forman parte de lo llamado "macro", hablamos de asuntos sobre los que poco o nada podemos hacer. Negándolos no evitamos su existencia. Hago un inciso para exponer que nuestro ámbito de influencia está en lo "micro", que nos es más cercano y tiene que ver con nuestra actitud cotidiana hacia el reciclaje o al ahorro energético.

Hecho este análisis creo que estoy en condiciones de afirmar que en torno a la llamada sostenibilidad medioambiental hay negocio, que puede ser un motor de crecimiento económico y un mercado de trabajo importante. Y que ahora mismo, mucho me temo que no nos sobran las ideas cuando buscamos cómo salir de este estancamiento económico.

Se celebra en Pamplona un congreso "CIBARQ 2010 Low Carbon Cities" para hablar de todo esto. Grandes expertos que aportarán grandes soluciones. Eso esperamos todos.

Que las ciudades tengan bajas emisiones es el quid de la cuestión. Asunto de crucial importancia: ¿Qué hacemos con todas las edificaciones construidas? Porque conseguir que las nuevas sean eficientes se me antoja más o menos sencillo, pero conseguir que lo sean todos los edificios pre-existentes creo que tiene enormes problemas de gestión: edificios más o menos históricos, barrios enteros con un aspecto estético a conservar, multipropiedad en los edificios, etc. En mi opinión, no se trata únicamente de cambiar las ventanas, ni de realizar actuaciones puntuales como las que se están llevando a cabo en la actualidad, que desde luego son buenas, pero quizás no sean todo lo ambiciosas que debieran, ni generan el suficiente flujo económico, ni aportan soluciones definitivas al problema. Ahí es donde creo que conviene poner el énfasis, en la rehabilitación con el objetivo de la mejora en la eficiencia energética, si se me permite el concepto. En que imaginemos un nuevo modelo sin prejuicios ni limitaciones, desde un criterio amplio. ¿Innovamos?

A las administraciones les solicito nuevos instrumentos de planificación que lo posibiliten, ayudas e incentivos para que todo esto sea operativo. De los arquitectos espero su talento y su creatividad a la hora de generar soluciones que aporten bienestar a la sociedad. En este caso, sé que además de generar eficiencia lo harán desde una calidad estética. Los arquitectos son los profesionales superiores de este sector y deben asumir su liderazgo en la resolución de problemas que afectan a la vida de los ciudadanos y a sus valores. El resto del sector apoyará de forma entusiasta una nueva fuente de trabajo como es esta inversión en ahorro energético que sin duda tiene un retorno, ya que se recupera con creces en el tiempo. Ahorro y valores compartidos, dos motivos importantes para que el ciudadano se sienta identificado con este tipo de actuaciones.

¿Acaso a alguien le queda alguna duda de que el sector de la construcción puede seguir siendo un apoyo importante para la fortaleza de la economía?

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