Cómo obtener más de los impuestos

Se encuentra usted aquí

Autores

Archivo

2013
2012
2011
2010

Junio

2009
2008
2007
2006

BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Por Javier Ibilcieta, miembro del Comité Ejecutivo de Institución Futuro 

Hace un tiempo leía una entrevista al vicecanciller y Ministro de Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle. En ella, el ministro afirmaba con rotundidad que había que cortar los fondos europeos a los países que no cumplieran con los pactos. Quizá los haya que interpreten esta frase como una señal de insolidaridad alemana hacia el resto de vecinos europeos.

Yo, sin embargo, no lo percibo así: lo que refleja es el hartazgo de un país que durante años ha sido el gran defensor y cumplidor de la ortodoxia fiscal y del rigor en el funcionamiento de la administración pública, y que ahora ve cómo la mala gestión de otros Estados les está pasando factura a sus contribuyentes.

En España vivimos en la actualidad una situación grave, no sólo por la complejidad de la situación económica, sino también por el desgaste y la falta de credibilidad de las instituciones. A la deficiente gestión de los recursos públicos, cuyas manifestaciones más rotundas son exceso de gastos, programas públicos de dudosa justificación, crecimiento excesivo de los empleados públicos, déficits galopantes en todos los ámbitos de la administración y regulaciones abusivas y obsoletas, se une el descrédito de los administradores. No en vano, los escándalos de corrupción política ocupan muchas páginas en los periódicos, porque afectan directamente al bolsillo de los ciudadanos. Por ello, antes que recurrir a incrementar los impuestos, que gravan el desarrollo del sector privado, frenan el consumo y penalizan el esfuerzo, para reducir los déficits, se debería revisar en profundidad el alcance, la justificación y el volumen de los gastos públicos. La administración ha ido ampliando su espacio de intervención con una voracidad excesiva sin muchas veces ofrecer calidad y excelencia en los servicios que presta. Los impuestos deberían ayudar a potenciar la actividad económica y no a limitarla o reducirla. Por eso con menos subvenciones y más eficiencia en la prestación de los servicios públicos tendremos menos déficit y serán necesarios menos impuestos al que trabaja o consume.

Además, subir el porcentaje de los impuestos no ayudará a mejorar la recaudación en valor absoluto; más bien puede reducirla, ya que frenará la actividad y aumentará el fraude fiscal, porque muchos ciudadanos no reconocen un uso adecuado de su contribución y se encuentran cada día más decepcionados con la clase política. Subir impuestos no es la solución para reducir el déficit público. Estoy convencido de que existe relación entre el incremento de la economía sumergida y el de la abstención en los procesos electorales: una forma silenciosa y pasiva de hacer "huelga" con el estado de cosas que aquí comentamos.

Y hablando de huelga, antes que reducir el sueldo de "todos" los funcionarios, trataría de reducir el coste total de la Administración, pagando a los empleados públicos que lo merecen más y mejor, y menos a los que no rinden como deberían. Muchos empleados públicos están mal pagados, tanto en la cuantía como en la forma: cobran poco pero, sobre todo, cobran mal. Como distintos informes de Institución Futuro han indicado a los funcionarios debiera retribuírseles por su eficiencia, premiando y estimulando el esfuerzo. Temas como la productividad de los diferentes departamentos y el sistema de provisión de servicios han de revisarse, para garantizar un gasto público razonable y eficiente. En definitiva, se debe modernizar la Administración.

Por eso me pregunto: ¿necesitamos tantos funcionarios? ¿No haríamos más con menos, si estuvieran mejor pagados, más motivados y mejor dirigidos? ¿Está justificado el empleo vitalicio para los que no cumplen con su trabajo? ¿Por qué observamos tantas diferencias entre el funcionamiento de la Administración y el de la gestión de personal de las empresas privadas?

Me temo que más de un país europeo que cumple escrupulosamente con las indicaciones de la UE realizará declaraciones parecidas a las del Vicecanciller alemán. Serán ciudadanos cansados de cumplir con las normas para luego tener que pagar, además, los platos rotos de los despilfarradores. Porque no se puede exigir a una sociedad que contribuya sino tenemos la seguridad de que el dinero de los contribuyentes se invierte de manera adecuada. No olvidemos que el objetivo no debería consistir en obtener más del contribuyente, sino en sacarles más partido a nuestros impuestos. Para ello hay que potenciar la actividad económica, reducir el fraude y mejorar la eficiencia de la Administración mediante reformas de calado, y no parches provisionales e improvisados.

Añade tu comentario

Hazte socio

Queremos saber tu opinión

Password: