Tres claves acerca de la formación en la empresa

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BLOG DE INSTITUCIÓN FUTURO

Termina septiembre. En este mes nos hemos reincorporado a nuestro puesto de trabajo tras unas más que merecidas vacaciones y, sobre todo, nos hemos planteado la necesidad de hacer o afrontar nuevos proyectos. 

Seguramente, el principal de todos ellos sea la pretensión (siempre humana) de mejorar nuestro nivel de conocimientos o, al menos, de actualizar nuestras habilidades a lo que demanda el mercado laboral. En nuestro país, se calcula que el montante que las empresas destinan a este apartado de la formación supera los dos mil millones de euros. 

Pese a todo, no solo nos mantenemos entre los países que menor esfuerzo dedican a este apartado sino que, además, la crisis amenaza con recortar aún más estos fondos.  Sin embargo, pienso que no se trata de un problema de cantidad sino de calidad. Por eso, sería bueno empezar a preguntarse ¿qué tres claves debiera considerar la empresa a la hora de programar su formación?

La principal de todas es que cualquier actividad formativa debiera estar programada y planificada de antemano. Desde luego, debiera ser el momento de abandonar esa visión cortoplacista que equipara la formación como un añadido para convertirse en un elemento estratégico dentro de la organización.

En segundo lugar, la formación en la empresa debiera conciliar los intereses de las personas que las integran con los objetivos de mejora en el servicio y atención al cliente que busca la organización para la que trabajan. El nuevo empleado tendría que conocer y, mostrar cierto interés por saber cuáles son los itinerarios o los planes de carrera que la organización le ofrece para mantener actualizados sus niveles de conocimiento y competitividad.

Finalmente, está demostrado que la aplicación de las dos condiciones ya citadas suele incrementar de forma notable los niveles de fidelización, motivación y productividad del equipo que las recibe. En este punto, desarrollar una buena actividad formativa se plantea como una alternativa válidad, otra más, para poder salir cuanto antes de la crisis. ¿No os parece?

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